AI DENUNCIA LA SITUACIÓN DE LOS MIGRANTES EN CEUTA

"Veía mi propio nervio, gritaba a la Guardia Civil que estaba herido, pero nadie me hacía caso"

Falta de condiciones necesarias para la acogida en los cetis, desprotección de los grupos de migrantes más vulnerables y restricciones a la libre circulación de los solicitantes de asilo son algunas de las denuncias formuladas por Amnistía Internacional (AI) respecto de la situación de los extranjeros en Ceuta y Melilla. 

Los centros de estancia temporal de inmigrantes (CETI) no disponen de las condiciones necesarias para acoger a migrantes y refugiados. Ésta es una de las conclusiones publicadas por Amnistía Internacional como resultado de una investigación sobre la situación de los extranjeros en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

“Los CETI de Ceuta y Melilla no reúnen las condiciones adecuadas de acogida para personas migrantes y refugiadas, especialmente para aquellas que se encuentran en una situación más vulnerable, que se encuentran desprotegidas y desatendidas y por lo tanto deben ser trasladadas de manera inmediata a la Península”, explica Virginia Álvarez, investigadora de Amnistía Internacional España.
Amnistía Internacional denuncia que en ambas ciudades se registran situaciones de discriminación por razón de nacionalidad y falta de atención a grupos vulnerables como los integrados por las personas con discapacidad, las víctimas de trata o los homosexuales, bisexuales y transexuales. La principal organización internacional dedicada a la defensa de los derechos humanos cifra en ocho la relación de quebrantos sufridos por los migrantes en su tránsito por Ceuta y Melilla. Entre ellos cuenta, además, el cierre de fronteras a cualquier migrante con nacionalidad distinta a la siria, la restricción a la libertad de circulación de los solicitantes de asilo, la carencia de una adecuada información para quienes desean acogerse a la protección internacional y la existencia de un sistema arbitrario de sanciones en los centros de acogida que pueda tener como consecuencia la expulsión del residente.


Nombre propio

En su investigación, Amnistía Internacional detalla historias personales de algunos de los migrantes que han conseguido acceder clandestinamente a Ceuta y Melilla. Entre ellas, narra la peripecia de Muhamed, uno joven guineano de 20 años que el pasado 9 de septiembre permaneció aferrado a la valla fronteriza durante siete horas. Muhamed fue uno de los cuatro migrantes que, en aquella ocasión, logró entrar en la ciudad. En aquel intento de salto participaron unas 240 personas, 67 de las cuales fueron devueltas a Marruecos sin atender a ningún procedimiento legal.

Muhamad sufrió una herida en la muñeca provocada por una concertina. "Sobre la una de la tarde llegó la Cruz Roja, pero yo había perdido muchísima sangre –explica el joven a Amnistía Internacional- Veía mi propio nervio, gritaba a la Guardia Civil que estaba herido y les enseñaba mi brazo envuelto en un torniquete con mi camiseta, pero nadie me hacía caso". El joven guineano hubo de ser operado y ha perdido movilidad en la mano y el dedo pulgar.