PIDEN MÁS INVERSIONES A LA CIUDAD

Una inspección de Sanidad desata el malestar latente de los salazoneros

El inspector advierte de los incumplimientos de la normativa vigente a las volaeras en la misma jornada en la que se han pintado carriles para los embolsamientos de vehículos. "Los humos de todos los coches embolsados conviven con nuestros salazones", protestan.

Momento de la inspección en una de las volaeras / ARCHIVO
Momento de la inspección en una de las volaeras / ARCHIVO

El inspector Sanidad de la Ciudad, Carlos Romero, ha supervisado este lunes que las ocho volaeras de la explanada de Juan XXIII cumplan con la normativa vigente para su actividad, un examen que ha indignado al colectivo de maestros salazoneros que cuestionan como la Ciudad "azuza a Sanidad" para que gire una inspección cuando "ellos han designado que los humos de todos los coches embolsados en la explanada convivan con nuestros salazones", explicaba a Ceuta Actualidad uno de los propietarios de un establecimiento que no ha superado el examen. Precisamente, en la mañana de este lunes, los salazoneros han visto como se han delimitado con líneas pintadas sobre el asfalto de Juan XXIII los carriles para embolsar el exceso de vehículos patera que no puede ser absorbido por la frontera.

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Es la segunda inspección sanitaria que se produce en tres años. En 2014 las volaeras ya fueron sometidas a un examen que puso de manifiesto sus carencias a lo exigido por la normativa en su actividad aunque no tuvo consecuencias para que esta profesión artesana haya continuado hasta la fecha. Entre otras cuestiones, la infraestructura de las volaeras es deficitaria al no presentar, algunas de ellas, por ejemplo, desagüe o canalizaciones de residuos. Otra de las pruebas a superar por las volaeras es el análisis del agua que utilizan, unas muestras que han sido recogidas en la mañana de este lunes. 

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En definitiva, y según los maestros salazoneros, una serie de exigencias que consideran imposibles de cumplir en su conjunto. "Yo le he dicho al inspector que es imposible todo lo que pide para seis meses de concesión que nos dan, es mucha inversión", confiesa uno de los salazoneros. Otro de los propietarios aboga por celebrar "menos días de tapas y hacer una mayor inversión en la infraestructura que ellos mismos nos exigen".

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En suma, este lunes se ha desatado un malestar ya existente entre los salazoneros, por promesas que dicen no ver cumplidas y por circunstancias que les han llevado a convivir con los coches patera a la que se ha sumado una inspección sanitaria que según dicen no se producía desde 2014.