Jueves. 23.11.2017 |
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Opinión
Juan Redondo
11:14
13/11/17

El ruido, un mal compañero

El ruido se define como un "sonido no deseado”, según diversos estudios, el tráfico rodado sería la fuente de contaminación acústica más común tanto fuera como dentro de las ciudades, siguiéndole a continuación los producidos por trenes y aviones.

El ruido, un mal compañero

El ruido se define como un "sonido no deseado”, según diversos estudios, el tráfico rodado sería la fuente de contaminación acústica más común tanto fuera como dentro de las ciudades, siguiéndole a continuación los producidos por trenes y aviones.

Deberíamos tener muy presente que una exposición continuada al ruido, puede llegar a enfermar al que lo padece, con lo que este asunto en las zonas habitables debe ser tratado incluso como un problema de salud pública, pues tampoco debemos olvidar que hay estadísticas realizadas que alertan del hecho de que una de cada cuatro personas en España, está expuesta a altos niveles de contaminación acústica.

De hecho el ruido es uno de los factores que alteran unas condiciones ambientales saludables para el desarrollo de la vida humana, y a pesar de que existen numerosos e importantes estudios en la materia que ponen de relieve toda esta cuestión, este tipo de problemas sociosanitarios han captado poco la atención de los responsables políticos y muy a menudo suelen ser ignorados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomendó que los niveles del ruido en el exterior durante el día no excedieran los 55 decibelios (dB), diez años después recomendó un valor maximo nocturno de 40  decibelios (dB) para prevenir efectos adversos sobre nuestra salud. Se sabe que la exposición a altos niveles de ruido puede causar afecciones graves relacionadas con los niveles de audición de quienes los padecen, pero no solo eso, sino también de otros problemas directamente relacionados con el trastorno del sueño o enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad y unos de los mas importantes relacionado con la psique, caso del estrés y posterior depresión a consecuencia del ruido.

Pero no solo a la cuestión puramente sanitaria afecta este problema, sino que directamente aparece conectado con otras cuestiones no por materiales menos importantes. En el ámbito económico también afecta a la persona y al desarrollo de la propia localidad, existiendo zonas a priori habitables que, a consecuencia de este problema, se devalúan rápidamente, volviéndose totalmente insalubres y haciendo insostenible la vida para sus moradores.

Y el caso es que existen ordenanzas municipales claras, diseñadas para regular todo este  tema, lo que pasa es que la mayor parte de las veces, se da la sensación de que o no se quiere tener o no se consigue el consenso necesario, para regular de alguna forma las emisiones de este tipo de asuntos. En Ceuta existen focos muy señalados en los que estos problemas derivados del ruido están muy presentes, la zona céntrica como consecuencia de la aglomeración de terrazas y zonas de ocio, la barriada de la Estación a consecuencia de la proximidad de la planta generadora de energía eléctrica, en las viviendas colindantes con el Hospital Universitario, debido a  sus motores de energía auxiliar y otros muchos lugares de nuestra ciudad en los que el crecimiento y consiguiente diseño urbano y poblacional, no ha estado guiado en ningún caso por criterios o políticas sostenibles, las cuales estarían destinadas a potenciar un desarrollo adecuado de nuestro entorno y por ende una mejor habitabilidad de la ciudad.

El ruido, un mal compañero