Miércoles. 20.09.2017 |
El Tiempo
Opinión
Sandra López
19:33
15/09/17

Palmeros, al palmeral (I)

Hace poco me dijeron que las cosas se lavan en casa. Y yo me pregunto ¿ en qué casa? La misma casa que despidió a un trabajador de manera improcedente, la que ha llamado a Ferraz para intentar echar a quienes lo han dado todo, mientras luego tiene un pacto con un partido que mantiene a su líder imputado.

Palmeros, al palmeral (I)

Hace poco me dijeron que las cosas se lavan en casa. Y yo me pregunto ¿ en qué casa?

La misma casa que despidió a un trabajador de manera improcedente, la que ha llamado a Ferraz para intentar echar a quienes lo han dado todo, mientras luego tiene un pacto con un partido que mantiene a su líder imputado. A la misma casa que censura notas de prensa de sus miembros. La misma casa que no ha celebrado en estos dos años ninguna asamblea o comité de los que se han requerido. 

Esa casa que vota las propuestas de un pleno según el pensamiento de una única persona, contradiciendo incluso nuestro propio programa electoral. Esa casa que ha englobado un censo de manera ilegal y completamente sucia. Y sí, sin miedo a volver a denunciarlo.

Esa casa que es capaz de venderse al mismo diablo y que ha olvidado qué significa realmente la palabra compañero y compañera. Esa casa que ya no recuerda lo que es el esfuerzo, la constancia, la ilusión, o la palabra equipo.

Aquella casa que deja los debates, las visitas a las barriadas, las comidas de navidad y entregas de medallas, los encuentros en la feria, o los premios como el María Miaja.

 Aquella casa que ha quitado de la web el portal de transparencia donde se publicaba los gastos y el presupuesto, las agendas, los documentos y nuestro código ético.

Aquella casa que permite que algunos diputados no cumplan con sus obligaciones y que ha cambiado la o de obrero por la c de convenio, la s de socialista por la t de tirano, la p de partido por la c de cuartel. 

Poco más tengo que decir a una etapa que termina y otra que empieza, una etapa a la que le deseo suerte, pero que no la siento como mía. No la reconozco. 

Y en esta ocasión, no podrá decir que ha sido elegido democráticamente porque ni siquiera ha tenido la valentía de someterse a una primarias al rechazar una candidatura que si la entregó en tiempo y en forma.

Ahora tendrán el control pero no podrán decir que tienen a un líder. 

Un buen líder es capaz de ganarse el respeto y jamas obliga a la sumisión.

Un líder aglutina, une y acepta las criticas. Un líder no calla a las Juventudes Socialistas o deja fuera a más de partido entero, no mandando invitación para el Congreso ni siquiera al Comité Regional saliente.

Espero no equivocarme, porque amo al PSOE de Ceuta, pero todo va a seguir igual, aunque a ellos les da igual.

Palmeros al palmeral.

Palmeros, al palmeral (I)
Comentarios