10-N: elecciones generales

Seis de los ocho candidatos al Congreso por Ceuta confrontan sus ideas en la televisión pública

Un debate electoral tardío pone fin a la campaña

Los candidatos, antes del comienzo del debate (C.A.)
photo_cameraLos candidatos, antes del comienzo del debate (C.A.)

El debate entre seis de los ocho candidatos al Congreso en la televisión pública RTVCE, emitido al filo del inicio de la jornada de reflexión, ha puesto fin a siete días de actividad política que, pese a lo trepidante, ha despejado pocas dudas sobre las intenciones de los partidos sobre la futura formación del Gobierno.  

El debate electoral organizado por la televisión pública RTVCE ha puesto fin a una campaña anodina, caracterizada por las urgencias de unos días trepidantes en los que han visitado la ciudad dos ministros, dos exministras y dos presidentes y un secretario general de partidos nacionales.

Los candidatos al Congreso de seis de las ocho formaciones políticas que concurren a los comicios del domingo han sido los protagonistas esta noche de un espectáculo de dos horas que, con una impecable factura técnica, ha resultado, sin embargo, escasamente clarificador. En todo caso, nadie esperaba que los candidatos enmendasen la indefinición en la que se han movido sus líderes nacionales a la hora de pronunciarse sobre cómo evitarán el naufragio de la próxima legislatura.

Apenas una hora después de la conclusión del programa, los ceutíes se veían sorprendidos por el inicio de la campaña de reflexión.

Antes, los espectadores pudieron asistir a un espectáculo previsible. Los candidatos del PSOE, José Simón, y Ciudadanos, Javier Hermoso, se intercambiaron reproches y atribuciones de responsabilidad sobre el bloqueo en la creación del Gobierno de España; el del PP, Guillermo Martínez, centró sus ataques desde el principio en los socialistas y en su presidente, Pedro Sánchez; la candidata de MDyC, Fátima Hamed, quiso ofrecer un perfil de su partido diferenciado de las formaciones nacionales a las que acusó de los males que arrastra secularmente la ciudad; Ramón Rodríguez, candidato de Unidas Podemos ofreció un mensaje feminista, comprometido con la justicia social y el medio ambiente; y, finalmente, Teresa López, candidata de Vox, abundó en las soflamas tremendistas que han hecho célebre a sus líderes nacionales: el agotamiento del estado de las autonomía, la “insoportable” partitocracia, la amenaza de la inmigración…

Aunque sí hubo lugar para alguna propuesta inédita, como la planteada por Hermoso para modificar la Ley Electoral de modo que Ceuta esté representada en las cámaras nacionales por dos diputados y cuatro senadores. Y para el arrebato anti-inmigratorio de la López, pertrechada de fotografías e, incluso, de un garfio de los que se valen los migrantes para trepar por la valla fronteriza y que la candidata presentó como un arma blanca.

“¿Soy yo un peligro?”, espetó a continuación Hamed a López mientras le mostraba un titular con unas declaraciones de líderes de Vox que calificaban el islam como un “peligro” para Europa.

 

La campaña más breve

La campaña electoral más breve de la historia en España ha dejado pocas certezas acerca de las intenciones de los partidos políticos. Las formaciones políticas han tirado de cálculo y estrategia para captar el voto de los electores de su espectro ideológico sin ataques demasiado descarnados a los partidos del mismo bloque. El PP, por ejemplo, ha postergado hasta el último día su ataque más duro a Vox y solo después de las declaraciones que el secretario general de la formación de Abascal, Javier Ortega Smith, hacía ayer mismo para presentar a su formación como adalid en la defensa de los intereses de Ceuta.

La campaña también ha aportado su particular pequeño escándalo, que concluía con la denuncia interpuesta por el PSOE ante la Policía contra el candidato al Senado del PP, David Muñoz Arbona.  El popular había acusado a los socialistas de recurrir a procedimientos irregulares para captar el voto en la barriada de El Príncipe. El PP reaccionó con el único argumento de que Muñoz Arbona hablaba a título personal.

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