Tejer en público vuelve a la Biblioteca del Estado con talleres, cata de hilos y un encuentro abierto
La cita busca reunir a personas de todas las edades para tejer, descubrir nuevas técnicas y romper estereotipos, entre agujas e hilos, en un encuentro abierto en la Biblioteca del Estado
La escena tiene algo hipnótico: un grupo de personas sentadas alrededor de una mesa, agujas en movimiento, ovillos que ruedan despacio y conversaciones que van y vienen sin prisa. Este sábado volverá a ocurrir. La Mercería Luis convoca por tercer año el Día Mundial de Tejer en Público y lo hace sin solemnidades, sin discursos y sin ese aire de “acto oficial” que espanta a cualquiera.
El punto de encuentro será la Biblioteca Pública del Estado “Alfonso Suárez”. Dos horas, de 10.00 a 12.00, para tejer, aprender y, sobre todo, compartir. No hay más misterio. Quien llegue se encontrará una cata de hilos y lanas —una idea tan curiosa como literal, patrocinada por Lanas Rubí— y un taller de iniciación al crochet a cargo del grupo EDUCROCHET Ceuta. Todo pensado para que cualquiera pueda sentarse, probar y descubrir si esto de las agujas engancha tanto como dicen.
Y lo dicen por algo. Tejer ya no es ese pasatiempo silencioso que se escondía en el salón de casa. Ha saltado a la calle, a los parques, a las bibliotecas. Ha cambiado de manos, de edades y de estereotipos. La organización lo resume con una frase que lleva años circulando: “el nuevo yoga”. Puede sonar exagerado, pero basta ver la mezcla de perfiles que se reúne cada año para entenderlo.
La intención del encuentro es sencilla: dar visibilidad a quienes tejen, abrir un espacio donde convivan generaciones y acentos distintos, y romper la idea de que esto pertenece a un solo grupo o a una sola edad. También sirve para quienes llegan por primera vez, atraídos por la curiosidad o por las ganas de aprender algo con las manos, lejos de pantallas y notificaciones.
La Mercería Luis insiste en mantener la cita viva y convertirla en una tradición local. No buscan récords ni grandes cifras. Solo que la gente se acerque, se siente y teja un rato. A veces, con eso basta.