La UME se deja ver por Ceuta: desbroces y entrenamiento pensando en los incendios de verano
La Unidad Militar de Emergencias lleva desde el lunes en Ceuta realizando un ejercicio rutinario centrado en labores de desbroce y preparación ante los incendios forestales de cara al verano, con 74 militares y 24 vehículos desplegados en la ciudad
Si estos días ha visto circular por Ceuta vehículos amarillos de la UME, no era ninguna emergencia. Ni incendio, ni simulacro de catástrofe. La Unidad Militar de Emergencias lleva desde el lunes moviéndose por distintos puntos de la ciudad para algo mucho más rutinario, aunque igual de importante: entrenar.
El verano pasado dejó claro que los grandes incendios no se apagan con improvisación. Por eso, antes de que llegue el calor, la UME afina su maquinaria. Y este año han elegido Ceuta para hacerlo, aprovechando las instalaciones militares de la ciudad y el terreno, que también tiene lo suyo.
Desbroce como entrenamiento
El ejercicio se ha centrado en labores de desbroce, una tarea que suena poco épica pero que es clave para frenar el avance del fuego cuando las llamas se descontrolan. Quitar maleza, abrir zonas de seguridad y limpiar áreas estratégicas es, en realidad, una de las mejores armas contra los incendios forestales.
Desde su gabinete de comunicación insisten en que no hay nada extraordinario detrás de su presencia: es un entrenamiento más dentro de su calendario anual. Pero lo cierto es que ver a la UME desplegada siempre llama la atención.
74 militares, 24 vehículos y una semana de trabajo
Hasta Ceuta se han desplazado 74 militares y 24 medios entre vehículos y material de trabajo. Llegaron el lunes, han estado repartidos por distintos puntos y mañana viernes darán por concluido el ejercicio.
No habrá maniobras espectaculares ni grandes titulares, pero sí algo que suele pasar desapercibido: la preparación silenciosa que permite que, cuando llega el momento, la UME responda como lo hizo el verano pasado.
Ceuta, por unos días, se ha convertido en su campo de prácticas. Y aunque su presencia sea discreta, deja claro que la prevención empieza mucho antes de que aparezca el humo.