Vecinos de Terrones desbrozan una ladera abandonada por temor a otro incendio
La maleza invade aceras y laderas en Fuente Terrones, donde los vecinos han decidido actuar por su cuenta ante el riesgo de incendios y plagas. "Aquí no aparece nadie"
Con machetes y tijeras de podar, los residentes han tomado las riendas ante la inacción institucional. El monte sin limpiar ya provocó un incendio en mayo
La paciencia de los vecinos de la barriada de Fuente Terrones ha tocado techo. Hartos de esperar a que la administración actúe, han decidido pasar a la acción. Desde hace días, grupos de residentes se organizan para desbrozar a mano las laderas y vaguadas que rodean sus casas. Armados con machetes, cuchillos y tijeras de podar, cortan la maleza que crece sin control a escasos metros de las viviendas.
La razón que les empuja es clara: el miedo. Miedo a que el abandono institucional se traduzca en una tragedia. El pasado 31 de mayo, una colilla mal apagada provocó un incendio en uno de estos puntos, obligando al Servicio de Extinción de Incendios (SEIS) a intervenir con urgencia. Las llamas, avivadas por la vegetación seca, pudieron alcanzar varias casas. Desde entonces, el temor se ha hecho cotidiano.
“Estamos rodeados de cañas y maleza, es una selva. Y si no lo limpiamos nosotros, no lo va a hacer nadie”, denuncia un vecino mientras muestra el resultado de la última jornada de limpieza improvisada. Las imágenes hablan por sí solas: matorrales que invaden las aceras, maleza que trepa por muros y una sensación de abandono que cala hondo entre los residentes.
Según explican, la Consejería de Fomento llegó a encomendar las tareas de desbroce, pero el trabajo, aseguran, se quedó a medias. Ni Obimace ni las Brigadas Verdes han regresado para completar lo iniciado. El resultado: una pradera de cañas que no solo afea el entorno, sino que favorece la proliferación de plagas y multiplica el riesgo de incendio. A esto hay que sumar la basura que se acumula en algunas zonas.
Pero Fuente Terrones no es un caso aislado. Barriadas como Finca Guillén o Villajovita viven escenas similares. En todas ellas, la vegetación crece a su antojo y el verano, que según la AEMET será uno de los más calurosos desde que hay registros, añade una dosis extra de inquietud.
Los vecinos piden responsabilidad institucional y soluciones urgentes. Mientras tanto, seguirán blandiendo machetes. Por precaución. Por supervivencia. Por dignidad.