Ceuta honra a Regulares en su 114 aniversario con una parada militar cargada de emoción
El cuartel González Tablas acoge el acto central por el 114 aniversario de Regulares, presidido por el teniente general Julio Salom. Honores, reconocimientos y el recuerdo a los caídos marcan la jornada
La unidad más laureada de las Fuerzas Armadas ha vuelto a formar este lunes en el patio del González Tablas. Autoridades, veteranos y jóvenes en formación han compartido una parada militar que ha sido más que un acto castrense: un homenaje vivo a 114 años de historia, entrega y memoria.
Sin artificios. Solo el peso de la historia, el rigor de la ceremonia y el orgullo intacto de quienes visten –o han vestido– el uniforme de Regulares. Esta tarde, el cuartel González Tablas ha vuelto a ser el corazón de una celebración que va más allá de lo militar: Ceuta ha rendido homenaje a una de sus unidades más queridas, en el 114 aniversario de su creación.
La parada militar ha reunido a autoridades civiles y militares. La ha presidido el teniente general Julio Salom Herrera, jefe del Mando de Canarias del Ejército de Tierra. Con su presencia, se ha puesto el broche a una semana de actos que comenzó con un concierto y un arriado de bandera cargados de simbolismo.
Formar para recordar
Han sido muchas las unidades que han formado hoy: la Escuadra de Gastadores del Grupo de Regulares de Ceuta 54, su Mando y Plana Mayor, la Nuba, la Música del Batallón del Cuartel General de la Comgeceu… También han participado efectivos del Tabor Tetuán, con cuatro de sus compañías, y una sección del Ciclo de Adaptación Regular, compuesta por jóvenes en formación que han llegado desde Cáceres.
Al frente, el coronel jefe del Grupo, David Rubio González. Serio, firme, pero visiblemente emocionado al dirigir una parada que marca no solo un aniversario, sino una reafirmación de identidad.
La enseña que lo cuenta todo
La bandera del Grupo de Regulares 54 ha cruzado el patio de armas bajo la mirada respetuosa de todos. Es, literalmente, la más laureada de las Fuerzas Armadas españolas: diez Cruces Laureadas de San Fernando colectivas, 33 medallas militares colectivas, medallas de oro de Ceuta y Toledo… Pero más allá de las cifras, cada una de esas condecoraciones representa sangre, esfuerzo y servicio. Un legado que aún pesa –y guía–.
Compromisos que no caducan
El acto ha arrancado con los honores reglamentarios y la lectura del decreto fundacional de las Fuerzas Regulares, recordando los orígenes de una unidad nacida en el Protectorado y que hoy sigue teniendo en Ceuta su mayor arraigo.
Uno de los momentos más sentidos ha sido la conmemoración de las Cruces Laureadas, seguida por la renovación del Juramento a la Bandera de aquellos que ya han pasado a la reserva. Un gesto de continuidad que traspasa edades y destinos.
No han faltado las condecoraciones, ni los reconocimientos: Regulares de Honor, Regulares Distinguidos, el Trofeo Comandancia General de Ceuta 2024 y una beca de estudios destinada a apoyar al personal de tropa. El coronel Rubio ha dirigido unas palabras cargadas de emoción: habló de orgullo, de pertenencia, de futuro.
En nombre de los que ya no están
El acto ha alcanzado su momento más solemne con el homenaje a los caídos. El silencio, solo roto por el Himno de los Regulares, ha sido el tributo más elocuente a quienes dieron su vida por España.
Tras el desfile y la despedida de la Bandera, la ceremonia ha concluido con una línea de saludo que ha cerrado, sin palabras, una jornada de memoria compartida.
Regulares cumple 114 años. Pero si algo ha quedado claro esta tarde, es que su historia sigue viva. En cada formación. En cada mirada. En cada paso firme.