Un año más, los ceutíes disfrutan del Día de La Mochila
Cientos de ceutíes se reúnen en el campo para festejar el Día de La Mochila, una tradición anual del 1 de noviembre. Aunque las condiciones meteorológicas adversas han reducido la afluencia, el tiempo parece haber dado una tregua y ha permitido que familia y amigos disfruten de esta tradicional fiesta ceutí
Este 1 de noviembre, los ceutíes han vuelto a celebrar su tradicional Día de La Mochila, una jornada dedicada a disfrutar de la naturaleza en familia y con amigos. Sin embargo, este año la participación se ha visto mermada debido a las condiciones meteorológicas adversas que han afectado a España esta semana, con fuertes lluvias en buena parte del país. Ceuta, en concreto, salió de la alerta amarilla por lluvias en la tarde de ayer, lo que ha permitido que muchos caballas puedan disfrutar de una tarde más despejada, con cielos claros e incluso algunos rayos de sol.
Los ceutíes se han preparado para la ocasión, llevando mesas, sillas e incluso carpas para pasar el día al aire libre. Tanto adultos como niños se han unido para disfrutar de una de las costumbres más arraigadas en la ciudad, donde la comida ocupa un lugar importante: no faltaron las tortillas, empanadas, filetes de pollo, ensaladas y, especialmente, los frutos secos y las castañas, protagonistas indiscutibles del Día de La Mochila
Las limitaciones de tránsito en ciertas zonas del monte, establecidas por la Ciudad debido al incendio de hace dos años, no disuadieron a los más fieles a esta tradición. Gracias al esfuerzo previo de los servicios forestales, que acondicionaron caminos y limpiaron los merenderos de García Aldave y el Monte Hacho, los ceutíes encontraron espacios en las áreas autorizadas para desplegarse y disfrutar de su jornada de campo. Uno de los lugares más concurridos ha sido la parte de Isabel II, donde decenas de personas, especialmente jóvenes, se han reunido en el merendero para celebrar este día tan especial.
Así, el Día de La Mochila se se mantiene vivo un año más, demostrando que, para los ceutíes, ni siquiera el mal tiempo puede eclipsar la importancia de esta tradición.