El convenio de 'nunca acabar' de Servilimpce que plantea blindar puestos y sueldos de su cúpula

Servilimpce (S.I.)

La enésima propuesta de convenio colectivo de la empresa municipal de limpieza incluye un rediseño de la estructura interna que eleva a rango directivo varios puestos históricos de la empresa, garantizando sueldos que igualan —e incluso superan— al del presidente de la Ciudad, Juan Vivas

La empresa municipal de limpieza viaria y recogida de residuos sólidos, Servilimpce, ha presentado una nueva propuesta de convenio colectivo, tras haber sido rechazadas las anteriores, y que ha encontrado una férrea oposición entre parte de la plantilla y representantes sindicales que no están representados en la comisión paritaria que lo elabora, los de CCOO. Bajo el pretexto de “modernizar la estructura” y "mejorar la planificación", el borrador plantea una reordenación de puestos que eleva a rango directivo funciones ya existentes, asignándoles sueldos que, en algunos casos, se acercan los 8.000 euros brutos mensuales, incluyendo tres pagas extraordinarias, por encima del salario anual del presidente de la Ciudad, Juan Vivas.

Los cambios afectan especialmente a los puestos fuera de convenio, los que se 'subrogaron' -junto al personal- desde la anterior empresa, TRACE. Una “herencia” que ya denunció Javier Lirio, de CCOO, cuando se dio el visto bueno a la gestión directa del servicio y que parece dar la razón al de Comisiones. Pasan a denominarse con títulos como “Director de Operaciones” o “Director Legal”, sin que el documento precise los procesos de selección que garanticen transparencia o concurrencia competitiva, simplemente un cambio de nomenclatura y que dejaría a la empresa con un director 'de algo' por cada 50 trabajadores, aproximadamente.

Adaptaciones progresivas y puestos "a extinguir"

La Disposición Transitoria Primera regula la transición del personal con contrato parcial de fines de semana a jornada completa de lunes a viernes. Un proceso voluntario, sí, pero condicionado a la "disponibilidad presupuestaria" y que, en la práctica, supone cambiar el rol de muchos empleados a la categoría de peón, sin importar el puesto anterior.

Hasta 2029, más de 150 trabajadores verán afectadas sus condiciones laborales bajo esta medida, que se aplicará de forma escalonada.

En paralelo, la Disposición Transitoria Segunda amortiza los puestos tradicionales —como jefe de servicio o delegado— y los sustituye por nuevas denominaciones más cercanas al sector privado. Todos estos cargos serán reubicados en nuevas categorías profesionales, y se les dará un plazo de dos meses para adaptarse, con formación incluida si "se estima oportuno".

¿Modernización o blindaje de puestos y sueldos?

El nuevo organigrama contempla categorías como "Subdirector de Operaciones", "Jefe de Régimen Disciplinario y Prevención" o "Director/a de Coordinación", lo que para algunas voces internas responde más a un intento de consolidar ciertos puestos y salarios que a una verdadera necesidad operativa. A esto se suma la inclusión de un "plus específico", un incentivo económico de 3,5 euros por día si el trabajador realiza correctamente los fichajes de entrada y salida, un pago que solo se hará efectivo al año siguiente y que se pierde íntegramente si se detectan dos errores de registro en 12 meses. Una medida que ha sido recibida con incredulidad por parte del personal, al considerar que se gratifica por cumplir con el horario, algo que es obligatorio y que, de no cumplirse, es susceptible de sanción, tipificada en la misma propuesta de convenio.

Cobertura de vacantes y cláusula de compensación

El convenio establece que la cobertura de vacantes podrá hacerse por promoción interna o acceso libre, pero las bases serán pactadas entre dirección y representantes sindicales. La última palabra la tendrá una "Comisión de Bolsa", idéntica en composición a la comisión paritaria, lo que plantea dudas sobre la independencia y pluralidad del proceso, puesto que excluye específicamente a los representantes de CCOO.

La sombra de los nombramientos ‘a dedo’

El documento, aún en fase de propuesta, no especifica los criterios concretos para los ascensos o reubicaciones en puestos de responsabilidad, dejando la puerta abierta a que estos sean cubiertos de forma directa, sin convocatorias abiertas ni publicidad. El blindaje de estos puestos, tanto por su nomenclatura como por su retribución, acentúa las sospechas sobre posibles trajes a medida para los 'altos cargos' que según Fomento "no existen" y que llegaron 'heredados' de TRACE.