El presidente Juan Vivas lleva la voz de Ceuta al exclusivo 'Forbes House'

Juan Vivas, durante su intervención en el Club Forbes House de Madrid

En su intervención en Forbes House España, el presidente Juan Vivas reivindicó el papel de Ceuta en la estrategia nacional, su españolidad incuestionable y un modelo basado en la convivencia y el consenso

La imagen del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, cruzando las puertas del Club Forbes House de Madrid, resume el propósito de su viaje: situar a Ceuta en el mapa de las decisiones, elevar su voz en un foro reservado para quienes marcan el ritmo del país y demostrar, una vez más, que la ciudad autónoma no solo tiene historia, sino también destino.

Ignacio Quintana, CEO del club

El acto, organizado por la recién constituida Forbes House España, arrancaba puntual a las siete de la tarde. En el atril, Ignacio Quintana, CEO del club, daba la bienvenida a los asistentes y reseñaba que cuando se conoce a Juan Vivas se "tienen ganan de ser su amigo y lo digo con orgullo", y dejaba paso al protagonista de la jornada. Vivas ha sido el tercer presidente en pasar por el Forbes House, tras Salvador Illa e Isabel Díaz Ayuso. "Es un honor que, tras veintitantos años gobernando, siga siendo un emprendedor". Tras una breve reseña biográfica, Quintana dio paso a Vivas.

Marcos Llago Navarro ha estado entre los asistentes

Con la sobriedad habitual de quien conoce bien cada palabra que pronuncia, Juan Vivas tomó la palabra ante un auditorio conformado por representantes de la política, la economía y la empresa, en un entorno donde cada intervención se mide, y cada matiz cuenta.

Desde el primer instante, el presidente se mostró consciente de la relevancia del escenario. Agradeció el espacio ofrecido, no sin antes subrayar el valor que tiene para Ceuta contar con altavoces en lugares donde se configura la agenda del país. En su intervención, mencionó expresamente a la Cámara de Comercio de Ceuta y a su presidente, Karim Bulaix, al que atribuyó un papel fundamental en la promoción del desarrollo económico local. Entre los asistentes, alguien con una vinculación muy especial con Ceuta, Marcos Llago Navarro, hasta hace unas semanas, comandante general de Ceuta, para quien Vivas tuvo palabras de cariño.

A lo largo de casi una hora, Vivas desplegó un discurso hilvanado con precisión, construido sobre una idea central: Ceuta necesita una política de Estado, una mirada larga que sepa ver más allá de la coyuntura. Reivindicó la españolidad incuestionable de la ciudad, no solo desde el marco jurídico e histórico, sino desde algo tan esencial como la voluntad de su gente. Reconoció las singularidades que definen a Ceuta —su extrapeninsularidad, la escasez de recursos naturales o su carácter de frontera terrestre de la UE—, y las situó en el centro de la reflexión. “No se trata solo de defender lo nuestro, sino de entender que Ceuta es también un valor estratégico para el conjunto del país”, apuntó.

Habló de desafíos, pero también de oportunidades. De amenazas que no se pueden ignorar —como los discursos que erosionan la identidad española de parte de la población—, y de una respuesta que debe sustentarse en tres pilares: responsabilidad, unidad y acuerdo. Para Vivas, alejar a Ceuta del ruido político y apostar por la sensatez es la única manera de garantizar el futuro. “La defensa de lo fundamental no está reñida con la serenidad”, sentenció.

Siete ejes, una visión

El futuro de Ceuta, aseguró Vivas, debe articularse en torno a siete grandes objetivos que —según expresó— han sido definidos con el consenso de las principales instituciones de la ciudad. En primer lugar, la mejora de los servicios básicos: educación, sanidad, empleo, vivienda e inclusión social como cimientos de cualquier proyecto de desarrollo. A ello sumó la necesidad de una presencia reforzada del Estado en materias como Defensa, Seguridad y Justicia, pilares esenciales —dijo— para blindar la estabilidad de la ciudad.

Trazó también la idea de un nuevo modelo económico: más verde, más azul, más inteligente. Un modelo que integre sostenibilidad, innovación y conectividad, con el respaldo decidido de España y de Europa. Y puso sobre la mesa una cuestión especialmente sensible: la frontera. Reclamó una gestión eficaz, dotada y segura, capaz de hacer frente a la inmigración irregular, pero también respetuosa en sus relaciones bilaterales con Marruecos.

Habló también de justicia redistributiva, aludiendo a la necesidad de mecanismos equitativos en el reparto de migrantes entre comunidades autónomas. Y no olvidó los costes estructurales que afronta Ceuta, defendiendo una Hacienda compensada y un régimen fiscal adaptado. Finalmente, reivindicó unas comunicaciones marítimas y aéreas de calidad, sin las cuales —advirtió— es imposible hablar de igualdad territorial.

“Ceuta se distingue por su pluralidad y se enriquece con ella”, remató, subrayando que la convivencia sobre la base del respeto mutuo constituye una prioridad absoluta.

Del diagnóstico a los avances

El presidente ceutí no se limitó a plantear aspiraciones. Repasó, con datos y medidas concretas, los logros alcanzados desde que en 2021 la Estrategia de Seguridad Nacional reconociera la necesidad de una política específica para Ceuta. Destacó, entre otros avances, la normalización de la frontera con Marruecos y la eliminación del porteo, el impulso del sector tecnológico —con el juego online a la cabeza— y un crecimiento del 7% en la afiliación a la Seguridad Social respecto a la época del comercio atípico.

Mencionó también el hito que supone la conexión eléctrica con la península a través de un cable submarino de gran impacto ecológico y económico. Y celebró la cesión gratuita de suelo urbano por parte del Ministerio de Defensa: 100.000 metros cuadrados en pleno corazón de la ciudad, destinados a proyectos de utilidad pública. Todo ello, enmarcado en una estrategia de modernización que incluye el puerto, el turismo, las infraestructuras tecnológicas y un ambicioso plan para construir mil viviendas en tres años.

No obstante, reconoció tareas pendientes: sanidad, educación, servicios sociales, el Régimen Económico y Fiscal Especial, y la situación de los menores migrantes no acompañados. “Multiplicamos por 24 la media nacional, esto no puede seguir así. No es un problema de Ceuta. Es un problema de España”.

En su tramo final, el discurso viró hacia el optimismo. Vivas reivindicó a Ceuta como tierra de oportunidades, destacó su régimen fiscal, conectividad, estabilidad energética y compromiso empresarial. “Ceuta es un puente entre continentes, una tierra con alma y con futuro”.

La ovación fue unánime. En el coloquio posterior, los asistentes compartieron preguntas y pareceres en un ambiente de escucha y debate sincero.

Forbes House España, el primer club privado de la marca a nivel global, se erige en Madrid como punto de encuentro para líderes del mundo empresarial, político y cultural. Impulsado por Forbes Media y SpainMedia, su sede se encuentra en pleno distrito financiero de la capital.

Allí, Ceuta logró alzar la voz. Una voz que no pide compasión, sino reconocimiento. Que no se limita a reclamar, sino que también ofrece. Una voz que habla en nombre de una ciudad pequeña, pero con alma grande.