Sin Rodeos, con S. Iñesta

La historia se repite: la AD Ceuta vuelve a caer en el debut liguero... y eso no es mala noticia

Real Valladolid - AD Ceuta / AD Ceuta

El Ceuta pierde su primer partido en Segunda, pero no hay motivos para el drama: paciencia, trabajo y una ciudad detrás del equipo

Críticas, nervios y un arranque con derrota: la AD Ceuta inicia la Liga Hypermotion entre dudas, pero la historia demuestra que nunca se rinde.

La temporada de la AD Ceuta apenas ha empezado y ya se escuchan voces críticas: el once, el planteamiento, los cambios… todo.

Pero seamos serios: perder el primer partido fuera de casa contra un recién descendido de Primera no es un drama. ¿De verdad alguien creía que el Ceuta iba a ganar todos los encuentros?

Si este proyecto es, como insiste el presidente, un proyecto de ciudad, criticar antes incluso de que ruede el balón es pegarse un tiro en el pie. Claro que la afición es exigente, y debe serlo: esa pasión es la que llena el Murube cada domingo. Pero una cosa es exigir y otra montar un juicio público tras cada tropiezo. Los errores los reconocen primero los propios jugadores; y se seguirán cometiendo, porque esto es fútbol y porque la Segunda División es una liga larguísima.

La pretemporada no fabrica equipos ganadores. Sirve para rodar. El verdadero termómetro es el “partido a partido” y el trabajo diario en el entrenamiento. JJ Romero tiene su propio guion y nadie mejor que él sabe cómo está cada jugador.

La historia está ahí: desde que Luhay Hamido preside, el Ceuta siempre arrancó perdiendo —a excepción de la temporada que el Nástic apeó al equipo del play off por el ascenso— y nunca se vino abajo.

La Liga Hypermotion es una carrera de fondo. Habrá tropiezos, habrá obstáculos. Nadie prometió que fuera fácil. Lo único que se prometió es que iba a ser apasionante. Y si algo ha demostrado este Ceuta es que, cuando parece más difícil, es cuando más fuerte late el corazón de la ciudad.
 

Decir la verdad incomoda. No decirla, a la larga, sale mucho más caro.

Sin rodeos: prefiero perder un clic que perder el respeto.

S. Iñesta