El socavón que dejó al Príncipe sin autobús… y sin explicaciones
La mañana comenzaba como cualquier otra en la calle San Daniel, en el corazón de la barriada Príncipe Alfonso. Pero pronto la rutina se truncó: el autobús urbano no apareció. "Sin previo aviso ni una sola explicación", el servicio dejó de circular por el interior del barrio, dejando a sus vecinos —una vez más— varados en las paradas y sin opciones de transporte.
"Ni un cartel, ni una nota, ni una llamada. Como si no fuéramos parte de esta ciudad”, lamentan los vecinos que, sin éxito, esperaban el paso del vehículo. A su alrededor, la escena se repetía: personas mayores con dificultades para moverse, estudiantes apurando el paso hacia la rotonda y trabajadores buscando taxi o a alguien que pudiera acercarlos al centro.
Desde la Asociación de Vecinos del Príncipe Alfonso no tardaron en alzar la voz. "No hemos recibido comunicación oficial alguna. No sabemos ni el motivo del corte ni cuánto va a durar. Y no es la primera vez que ocurre", denunciaron, visiblemente molestos. "¿En qué otra barriada de Ceuta se permitiría esto?", se preguntaban.
La crítica se dirige tanto a la empresa pública de transporte urbano, Amgevicesa, como a la administración local. "Exigimos explicaciones urgentes, una disculpa pública y la restauración inmediata del servicio", reclamaron desde el colectivo vecinal, que denunció además una "falta de respeto sistemática" hacia los residentes del barrio.
Amgevicesa responde: "El servicio no se ha suspendido, se ha desviado"
Amgevicesa, la empresa pública responsable del transporte urbano, ofrecía a este medio su versión de los hechos. Según la entidad, "no se ha suspendido el servicio, sino que se ha desviado el itinerario por motivos de seguridad". El motivo: un registro de alumbrado roto justo en la rodada de la parada del autobús, con riesgo de accidente.
Desde Amgevicesa aseguran que se notificó el problema a la empresa de alumbrado de manera inmediata y que incluso se intentó una solución provisional mediante la instalación de un 'chapón' metálico que cubriera la arqueta dañada. Sin embargo, indican que "algunos vecinos lo impidieron", al considerar que el ruido que generaría el paso de vehículos sobre la chapa sería insoportable.
"El problema está en una arqueta que cede por el peso de los autobuses. Con el tiempo, vuelve a hundirse", detallan desde la empresa, que asegura estar trabajando para "condenar" —anular definitivamente— la arqueta y evitar así futuras incidencias. El arreglo definitivo está previsto para la mañana de este jueves.
A pesar de la explicación técnica, lo que más ha dolido a los vecinos no es solo la interrupción del servicio, sino la falta total de información. Nadie avisó, nadie explicó, y eso —más que el propio boquete— es lo que más cuesta digerir.