Crisis del coronavirus

Crónica de un “ayuso”, un cierre parcial que no lo fue y algunas quejas

Juan Vivas y Juan Manuel Moreno Bonilla (C.A.)
photo_camera Juan Vivas y Juan Manuel Moreno Bonilla (C.A.)

Ceuta se anticipó a Madrid en su decisión de imponer el confinamiento perimetral de su territorio durante tan solo los fines de semana. Andalucía vino después para dejar sin efecto la medida del Gobierno de la Ciudad.

Los periodistas que el pasado miércoles acudieron a la rueda de prensa convocada por la Ciudad en el Palacio Autonómico no podían imaginar que iban a ser testigos de cómo el presidente Juan Vivas iba a marcarse lo que las redes sociales ya han bautizado como un “ayuso”. Nadie reparó en que las condiciones del estado de alarma no se compadecían con las medidas que el Gobierno de Ceuta acababa de adoptar para limitar las comunicaciones con la Península.

La primera pista la ofrecería horas más tarde la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien, en abierto enfrentamiento con el Gobierno central, revelaría su intención de imponer el confinamiento perimetral de la región tan solo durante los dos siguientes fines de semana, una medida idéntica a la anunciada por Vivas para Ceuta.

El problema estribaba en que el real decreto por el que se establecía el estado no permite aplicar el cierre de un territorio por un periodo inferior a una semana. La decisión de Díaz Ayuso generó el consiguiente revuelo y animó la controversia política, pero nadie advirtió que ese mismo miércoles Juan Vivas había hecho exactamente lo mismo.

La insistencia de la presidenta madrileña hizo que este jueves el Gobierno central accediera a aceptar el confinamiento perimetral de Madrid durante solo los dos puentes sucesivos que disfrutará la comunidad hasta el 9 de noviembre. El Consejo Interterritorial de Salud debatirá el próximo miércoles la conveniencia de aplicar por días las medidas de restricción de comunicaciones.

Autorizados Madrid y Ceuta a limitar a los fines de semana el cierre de sus territorios, Vivas se encontró el mismo miércoles con una situación que, aunque previsible, no pareció ser contemplada por el Gobierno de la Ciudad.

El presidente informó el miércoles de que nadie podría entrar ni salir de Ceuta durante los dos fines de semana siguientes (del viernes 30 al lunes 2 y del viernes 6 al domingo 8). En realidad, tal y como anunció esta medida podría haber anunciado cualquier otra: a efectos prácticos iba a ser lo mismo.

La efectividad del confinamiento perimetral de la ciudad quedaba en nada cuando a las ocho y media de la tarde el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, comparecía en televisión para informar de que la comunidad cerraba sus fronteras todos los días hasta el 9 de noviembre.

Vivas reconocía que no hubo coordinación con el Gobierno andaluz a la hora de decidir cómo aplicar el real decreto de estado de alarma en lo referente a la situación de la ciudad. El Consejo de Gobierno de Ceuta tomó unas medidas para la limitación de las comunicaciones con la Península que la Junta de Andalucía dejaba en nada.

El decreto del Gobierno ceutí contiene, sin embargo, otras medidas que sí serán aplicadas. El texto mantiene las limitaciones a la movilidad nocturna de la población, lo que en un lenguaje más directo se ha venido en llamar “toque de queda”, entre las 23.00 y las 06.00 horas.

Estas restricciones tienen en el comercio y la hostelería un impacto incuestionable. Los empresarios no han dejado de expresar su inquietud ante las consecuencias que las limitaciones horarias tendrán para los negocios. El secretario general de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), Antonio Ramírez, advertía este jueves que si la situación epidemiológica no permite relajar las medidas llegado el 9 de noviembre, la situación será crítica para el tejido económico.

El Gobierno ha de apañárselas ahora para lidiar con el descontento de los empresarios. De momento, ha tenido el gesto –probablemente el único que puede permitirse en la actual situación sanitaria de la ciudad- de autorizar a los establecimientos de restauración con servicio a domicilio a entregar sus pedidos hasta la medianoche.

Y es que, si el avance de los contagios no se contiene, el único paso que quedará por dar a los gobiernos autonómicos será el de recurrir al confinamiento domiciliario, una medida que, en todo caso, no avala el real decreto de estado de alarma. Vivas sí ha anunciado que, al menos por lo pronto, no recurrirá al cierre perimetral de barriadas o zonas de la ciudad, algo para lo que sí está autorizado por el Estado.

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