Cultura

"EL PRÍNCIPE: Entre el yihadismo y la marginación"

Amrani: "Mi libro intenta desmitificar El Príncipe y entender su realidad"

Almanzor Amrani en LIBANO
photo_camera El autor, durante uno de sus trabajos en Líbano/ A. AMRANI

El periodista madrileño Almanzor Amrani plasma en su libro "El Príncipe: Entre el yihadismo y la marginación" su particular semblanza de la barriada ceutí. Para la redacción de su obra, en la que se reflejan conversaciones, experiencias y confidencias, Amrani convivió con dos familias durante cuarenta días. 

Sin títuloTras viajar por motivos laborales a Somalia, Méjico, Afganistán o Líbano, Almanzor Amrani ha añadido El Príncipe a la lista de lugares conflictivos que ha visitado como reportero. Durante 40 días se ha empapado de una barriada “rodeada de mitos” con los que intenta acabar en su libro "El Príncipe. Entre el yihadismo y la marginación”, de Ediciones Península.

 

 

  • «La mayor parte de los amigos de mi hijo murieron en atentados suicidas. Para eso quieren a nuestros hijos, para que se hagan inmolar con un cinturón explosivo o con un coche bomba. Muchas familias de aquí, de Castillejos, me piden ayuda porque ellos también quieren sacar a sus hijos de allí, y yo les digo que tengan cuidado, que es muy difícil y muy peligroso. A mí incluso los del Dáesh me propusieron captar a jóvenes de aquí, me ofrecieron mucho dinero por proporcionarles chicos, y yo ya soy mayor y a mí no me pueden convencer, pero los chicos del barrio son otra cosa.» (extracto del libro)

 

¿Por qué eligió el Príncipe como escenario?

Como periodista y reportero es una zona que siempre me había llamado la atención por su problemática. En alguna cobertura de trabajo estuve en la barriada y por decisión personal quise conocer cómo es y sobre todo porque al editor de Ediciones Península le gustó la idea y me animó a escribir el libro.

 

¿Cómo se ha documentado?

Por mis orígenes marroquíes tengo una visión más amplia de la cultura musulmana a pesar de haber nacido y crecido en Madrid. Me planteé este viaje como una inmersión, para conocer la barriada desde dentro y meterme de lleno en sus problemas. Para ello estuve viviendo durante 40 días con dos familias del barrio aunque mi estancia en la ciudad en diferentes viajes llegó a los 2 meses.

 

¿Con quién habló durante su estancia en la barriada?

Con vecinos de la barriada, con familiares de cabecillas de yihadistas detenidos, con asociaciones de vecinos… No me he centrado solo en el yihadismo. He querido tocar todos palos.

 

¿El título de su libro “El Príncipe. Entre el yihadismo y la marginación” resume las dos principales características de la barriada?

El título demuestra cómo se ha podido polarizar la barriada. El yihadismo y la marginación son dos frentes importantes a los que se enfrenta la población, pero sobre todo la marginación. Al haber tanto problemática social es fácil que jóvenes en riesgo de exclusión social y con cierto nivel de vulnerabilidad puedan caer en estas redes de captación. La marginación puede ser el preámbulo a caer en redes de yihadistas, de delincuencia o de narcotráfico. En este punto internet juega un papel fundamental en la captación de jóvenes para el yihadismo. Cada vez son mas las redes físicas que se desmantelan a ambos lados de la frontera por lo que es más fácil, rápido y seguro captar a través de internet.

  • «Sí, hay muchos que se van de esta manera; en internet se consigue de todo y aprendes muchas cosas. Si quieres viajar al Califato, te explican cómo hacerlo, hay manuales que te enseñan cómo comportarte cuando cruzas las aduanas, por dónde viajar, qué llevar contigo..., de todo. Pero siempre necesitas a alguien que te cruce la frontera una vez llegas a Siria. Aunque ahora es mucho más difícil llegar hasta allí porque está todo más controlado.»
  • «Una pintada en la pared amarilla de una fachada me hace detenerme al instante. En ella se lee en castellano: “Lo de Charlie Hebdo es poco, el Estado Islámico está de camino...”.»
  • «La segunda generación la forman jóvenes musulmanes con problemas para integrarse en la sociedad y a la que probablemente culpan de su situación marginal. Estos jóvenes son fácilmente influenciables y encuentran atractivos los grupos yihadistas como Estado Islámico por las grabaciones propagandísticas que encuentran con facilidad en internet o que se distribuyen entre ellos, en las que pueden ver sus acciones militares, su derroche de violencia gratuita y las imágenes de la vida acomodada que transmiten conduciendo coches de lujo, viviendo en mansiones ocupadas y acumulando botines de guerra.» (extractos del libro)

¿Con qué objetivo ha escrito este libro?

Trato de contar cómo se vive en la barriada y hacerlo de la manera más objetiva posible. La imagen que se ha dado es la de una barriada sin ley, donde campan a sus anchas los narcotraficantes y grupos de captación y lo que quería contar es esa realidad que no es a tan gran escala como se cree. He querido desmitificar el Príncipe y llegar a entender en qué situación están y por qué.

  • «En El Príncipe todo el mundo recuerda a Munir Mgharbi como a un chico ejemplar. Su muerte causó una gran consternación en el barrio; hasta entonces no se había visto a los vecinos manifestarse contra la inseguridad y las bandas que campan a sus anchas por la barriada. Nadie entendía por qué el joven fue acribillado de esa manera, al lado de la puerta de su casa, cuando él nunca había estado relacionado con ninguna banda. La muerte de Munir demostró que nadie está a salvo en las calles de El Príncipe y que cualquiera podría perder la vida en uno de los muchos tiroteos que suceden en sus calles cuando se hace de noche.» (extracto del libro)

¿Y lo ha logrado?

Sin duda este libro es una llamada de atención para intentar solucionar, entre todos, lo que pasa. Es difícil porque los problemas están muy enquistados pero lo estarán aún más si no hay presencia policial e institucional que les haga sentir parte del país al que pertenecen. El fracaso escolar, la falta de oportunidades para los jóvenes o la altísima tasa de paro influyen en que no tengan muchas más opciones que delinquir o caer en cierto tipo de grupos. Con este libro intento que quede claro que la vulnerabilidad, sobre todo psicológica, es peligrosa porque puede hacer que los jóvenes caigan en estas redes.

  • «La convivencia en Ceuta se sostiene en parte en ese statu quo; hay una parte de la sociedad, la cristiana, que ocupa los niveles medios altos de la sociedad, y todos los trabajos peor retribuidos, más inestables, normalmente los llevan a cabo los musulmanes. Cuando el 65 por ciento de los musulmanes está por debajo de los umbrales de la pobreza y de exclusión social, y eso solo afecta al 15 por ciento de los no musulmanes, estamos ante una situación explosiva.» (extracto del libro)

¿Cambió su visión del Príncipe después de vivir allí?

No tenía una imagen preestablecida. Siempre que viajo a un lugar intento llegar sin ideas previas. Es difícil porque te llega información pero hasta que no te encuentras la realidad no puedes crearte un juicio o criterio. La gente tiene la imagen de lo que ve en las noticias y se generaliza pero hay que vivirlo para hacerse una idea real.

  • «Hay que volver al verdadero islam, copiar el ejemplo del profeta en todo. Tenemos que volver a los orígenes. Para construir fuerte a veces hay que destruir lo que está corrompido.  ¿Estás de acuerdo con lo que promulga el Dáesh? Estoy de acuerdo con ellos, hay que crear un califato, un Estado donde se respete la sharía y donde se viva como vivió el profeta. Un Estado que sea puro, ajeno a la corrupta sociedad occidental.¿Estás de acuerdo entonces con las matanzas de musulmanes que se están cometiendo en nombre del Dáesh? Los chiíes no son musulmanes, son kuffār, infieles, peores que nadie. Está justificado acabar con esos idólatras. El califato comenzará sobre las ruinas de los infieles chiíes y luego se extenderá por todos los países musulmanes. ¿Estás de acuerdo con las decapitaciones del Dáesh? Cuando se hace eso es porque son culpables, algo han hecho para merecer ese castigo. ¿Qué habían hecho los periodistas y los cooperantes que han decapitado para merecer esa muerte? le planteo […]. Eran espías de Occidente.»
  • «Rachid murió en Siria empotrando el camión cargado de explosivos que conducía contra un acuartelamiento del ejército sirio en la localidad de Al Tarib, y dejando ciento treinta muertos y un video grabado en el que se lo veía prepararse para cometer el atentado suicida y despedirse de los suyos. Su serenidad hablando a la cámara con absoluta normalidad y reconociendo lo que iba a hacer a continuación me dejó perplejo, aún más cuando supe que abandonó su acomodada vida como taxista en Ceuta y a su joven mujer con dos niños de corta edad. »
    «—¿Te parece bien lo que hizo?
    —Respeto su decisión de ir y de luchar por sus ideales, pero lo que me causa tristeza es que ha dejado a su familia rota de dolor; su mujer tiene que sacar adelante ella sola a sus hijos..., bueno, tiene a la familia cerca, pero es duro que se haya quedado sola con tantos problemas. Si me preguntas que si yo haría lo mismo, te diría que no, aunque intento respetar que decidiese marcharse, pese a que no lo comparta.» (extractos del libro)

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