¿De qué hablamos?

¿De qué hablamos?, trata la crisis diplomática entre España y Marruecos con el politólogo, Enrique Ávila

"Marruecos es un maestro en usar términos ambiguos: no declara guerras, pero mantiene situaciones de tensión"

Ávila opina que estamos viviendo una crisis de difícil solución porque Marruecos tiene un planteamiento y está en una postura de intransigencia total. 

Tiene experiencia en la investigación sobres movimientos migratorios y asuntos relacionados con la seguridad. Conoce el comportamiento del país vecino, que con sus estrategias intentar salir airoso de cualquier lance. Con la que está cayendo estos días en Ceuta y la repercusión nacional e internacional de los acontecimientos de El Tarajal, hemos recogido la opinión de Enrique Ávila, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.  

Marruecos se ha empeñado en llamar a la crisis bilateral intentando excluir a la Unión Europea, pero la condena de la Eurocámara no ofrece duda alguna. Ceuta y España tienen todo el apoyo y esto ha debido molestar al país vecino. Ávila explica que "estamos viviendo una crisis de difícil solución porque Marruecos tiene un planteamiento y está en una postura de intransigencia total"

Tanto la UE como España han plantado cara al Reino de Marruecos y esto lo reconoce el analista: "Sí, de forma rotunda, y debemos ser conscientes los ceutíes que la presencia del presidente del Gobierno inmediatamente en Ceuta y Melilla, es un acto de soberanía". 

Sobre el apoyo de la UE, muestra su reticencias y cuenta que la Unión es "un club económico que cuando tiene que ejercer posturas geopolíticas, tiene sus limitaciones". Es verdad que "ha hecho una condena el Parlamento Europeo por una amplia mayoría, pero en un tema como este, creo que la mayoría debía haber sido más amplia, más rotunda". 

Enrique Ávila explica que, en su estrategia, "Marruecos no reconoce al Parlamento Europeo con capacidad para hacer ese comunicado porque dice que es un conflicto bilateral. Marruecos tiene sus estrategias y nosotros tenemos que buscar las nuestras". Opina que "seguramente es la vez que hay un posicionamiento más claro aunque otras veces, creo recordar que en la crisis de Perejil, España no invocó el apoyo de la UE y ahí España sí decidió que era un conflicto de intereses bilaterales y lo resolvió"

Para el analista, el problema está en que "Marruecos no acaba de aceptar la necesidad de llevarse bien con España. Ellos saben seguro que nuestro país es un socio preferente y sobre las dos ciudades autónomas  Marruecos debería plantearse los beneficios que puede obtener de una relación amplia, de acuerdo a los tiempos que vivimos. Ceuta y Melilla pueden suponer elementos motores de modernización para Marruecos". 

Para Ávila, Marruecos invoca al Sáhara como una "causa sagrada". Y el Sáhara -añade- "forma parte del mismo plan que Ceuta, Melilla y Canarias. No olvidemos que Marruecos tiene un plan, que se llama el Gran Marruecos, que es anterior a la existencia del Estado moderno de Marruecos. Todavía no era independiente del Protectorado y ya tenía ese plan (el origen es el partido Istiqlal) y abarcaba desde Senegal hasta El Estrecho, e incluía también las Islas Canarias". 

¿Y Marruecos, ha chantajeado a España utilizando menores? Enrique Ávila, responde: "Yo no estoy de acuerdo con la frase, Dije desde el primer momento que Marruecos usaba a su población como munición. No se puede usar ni a los mayores ni a los menores. Quizá impacta más en la opinión pública ver a los niños, pero un Estado no puede utilizar a su población para lanzarlos contra otro Estado". Cree que en una avalancha de estas condiciones "hemos tenido todos muchísima suerte. Podría haber sido un auténtico desastre". Insiste en que "se está poniendo todo el ímpetu en que han utilizado menores y disiento de la postura del Parlamento Europeo porque se debe condenar que se utilice a la población para atacar a otro Estado. En el fondo, lo que se ha hecho es violar la frontera y se ha hecho mandando población indefensa". 

Enrique Ávila asegura que hablamos de un país, Marruecos, que "es un maestro en utilizar los términos ambiguos: no declara guerras, pero mantiene situaciones de tensión. No utiliza a sus Fuerzas Armadas, pero te crea problemas a ti para controlar las personas que, de forma irregular, continuamente te manda según sus intereses. Es un Estado que no tiene reparos en olvidarse de los derechos fundamentales de las personas y ponerlas en situación de riesgo".  No obstante, piensa que el Rey cuida mucho su postura en cuanto a la imagen que puede dar a nivel internacional. 

Sobre los pro y los contras de la eliminación de la excepción de Ceuta y Melilla al Tratado de Schengen, Ávila cree que escapa a toda lógica que la frontera esté en El Tarajal y el control se haga cuando llegamos a Algeciras. Se debe eliminar la misma, opina. 

Shengen no está destinado a la inmigración, ni regular ni irregular, afirma Enrique Ávila. El acuerdo es eliminar los controles en las fronteras interiores y trasladarlas a las fronteras exteriores, "luego no va en contra de la inmigración". Tiene claro además que la inmigración sólo es una, "la que se conoce como movimientos migratorios regulares". Shengen no soluciona la presión migratoria, afirma, al igual que cree que "Ceuta debe cambiar su orientación económica".  

"Marruecos mira a Ceuta y Melilla como un inconveniente. Es un error de ellos o es que nosotros no somos capaces de contarle la narrativa. Ceuta y Melilla pueden ser dos focos que irradien prosperidad basada en acervos comerciales que puedan servir de punto de acceso hacia la UE" e incluso Ávila se refiere a "una actividad cultural de intercambios. Sería muy provechoso. Tal y como está configurado el mundo, una asociación estable y segura entre España y Marruecos sería muy importante en la zona", subraya. 

 

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