Un apellido grabado en el Belmonte: Kuki Zalazar vuelve a casa
El centrocampista de la AD Ceuta FC vivirá este domingo un encuentro muy especial en Albacete: “Es un partido muy especial contra uno de los equipos de mi vida”
El fútbol, a veces, escribe historias que parecen circulares. La AD Ceuta FC afronta este domingo (14:00 h) un nuevo examen fuera de casa ante el Albacete Balompié, y si para el equipo supone la oportunidad de conquistar su primera victoria como visitante en Segunda, para Kuki Zalazar significa mucho más que un partido: significa volver a casa.
Un apellido, Zalazar, sigue resonando en el Estadio Carlos Belmonte como sinónimo de gloria. Su padre, José Luis Zalazar, es historia viva del club manchego: 180 partidos, 57 goles y momentos inolvidables como aquellos dos tantos ante el Salamanca que sellaron el ascenso a Primera. Kuki creció entre esas gradas, soñando con pisar algún día ese césped.
“Yo salí de la cantera allí, sí que es verdad que yo me fui pronto a Málaga con 14 años, pero estuve en su cantera. Mi padre ya se sabe lo que fue allí y la familia lo que siente por el Albacete... es un partido especial. Nunca he jugado en el Carlos Belmonte, yo iba todos los domingos allí a animar al equipo y es un partido muy especial contra uno de los equipos de mi vida”.
De la grada al césped
La vida futbolística de Kuki ha dado muchas vueltas desde entonces. Córdoba, Málaga, varios clubes y un punto de inflexión: Ceuta. Llegó en invierno, en medio de una etapa difícil, y encontró aquí la confianza, el fútbol alegre y un vestuario en el que encajó como si llevara toda la vida. Cuatro goles en 18 partidos la temporada pasada fueron el preludio de lo que hoy está viviendo.
En este debut del Ceuta en Segunda, Kuki no solo se ha ganado un sitio en el once, se ha ganado el peso en el equipo. Ha salido al campo en todos los partidos, demostrando madurez y personalidad. “Me siento que cada vez estoy creciendo más en la categoría, que estoy mejor en cada partido. Agradecido por la confianza que me da el míster”, asegura.
El último encuentro dejó su nombre muy cerca del marcador: un gol anulado por fuera de juego evitó que pusiera la guinda a una actuación notable. Pero la sensación es clara: está a punto.
Junto a Youness y Rubén Díez, forma un tridente reconocible y con química. “Nos conocemos bien, nos entendemos bien, pero tampoco creo que sea el tribote, por así decirlo, titular, porque creo que en el banquillo ahora mismo tenemos jugadores muy buenos que pueden hacer lo mismo que nosotros e incluso más”.
La suya no es solo una historia de fútbol, es también de raíces. De aquel niño que animaba cada domingo desde la grada del Belmonte, al futbolista que este fin de semana pisará ese mismo césped con una camiseta distinta… pero con la misma ilusión.