Otra tarde mágica en el Murube: el Ceuta manda y sueña

Rubén Díez marcó de tacón el primer tanto del partido / Abdeselam Mohamed

Los caballas superaron al Marbella en un partido vibrante que tuvo de todo: goles, paradas salvadoras de Pedro López y un penalti que cerró la tarde. Con esta victoria, el Ceuta no sólo sigue líder, también rompe un récord 

Los de José Juan Romero superan al Marbella (3-1) en un partido eléctrico y suman 20 jornadas sin perder, afianzándose en lo más alto de la tabla. Un tarde mágica con el campo lleno a reventar.

La afición no dejó al equipo solo y llenó el estadio / AD Ceuta

Era el guion más probable para un final de temporada como el que se vive en la Primera Federación: dos equipos jugándose la vida sobre el césped del 'Alfonso Murube' y sin margen para especulaciones. El Ceuta, líder del grupo 2, y el Marbella, al borde del abismo, brindaron este sábado un duelo vibrante que acabó tiñéndose de blanco. El equipo de José Juan Romero se impuso por 3-1, en un partido que tuvo de todo: goles, emoción, polémica y, sobre todo, fútbol del bueno. 

No tardó en abrir la lata el conjunto caballa. Apenas se habían jugado cinco minutos cuando Rubén Díez, con un gesto técnico de categoría, adelantaba a los locales tras una acción trenzada entre Kuki y Kone. El delantero recogía el rechace del portero tras su propio disparo y cedía atrás para que Rubén, de tacón, firmara un gol de cine. El Murube rugía.

El Ceuta buscó el segundo con insistencia. En el 9', Kuki Zalazar marcaba, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Poco después, el Marbella respondía con una contra fulgurante que Callejón no acertó a culminar ante Pedro López. El intercambio de golpes era constante y el partido se movía al ritmo del vértigo. En el 20’, Tahiru se sacó de la chistera una jugada individual que dejó en bandeja el gol a Ohemeng, quien no perdonó y cruzó el balón para igualar el marcador.

Aisar, lesionado, se tuvo que retirar en la primera parte / AD Ceuta

Los peores presagios para el técnico caballa llegaron minutos después. Aisar, tocado físicamente, tuvo que dejar su sitio a Jacobo en el 24’. Aun así, el Ceuta no perdió el pulso al partido y volvió a tomar el control. Rubén Díez lo intentó con un disparo seco que obligó a Eric Puerto a volar para evitar el segundo. Kuki, incisivo como siempre, también lo probó, pero el guardameta marbellí se mostró firme bajo palos.

Con empate a uno se llegó al descanso, tras una primera parte en la que el Ceuta llevó el peso del juego y el Marbella sobrevivió a base de contras y las paradas de su portero.

Tras el paso por vestuarios, el guion se mantuvo. El Marbella, con presión alta, trató de incomodar la salida de balón caballa, pero el Ceuta no tardó en generar peligro. Rodri Ríos mandó alto una volea clara nada más comenzar. Poco después, una posible mano en el área visitante desató las protestas locales, justo antes de que Callejón rozara el segundo para el Marbella con un disparo ajustado que exigió reflejos a Pedro López.

Pedro López, de nuevo, providencial

El partido entraba en un tramo de máxima tensión. El Marbella apretaba, Pedro López sostenía al Ceuta, y las imprecisiones se multiplicaban. Hasta que en el 66’ apareció la zurda de Andy Escudero. El extremo diestro, en una acción marca de la casa, enganchó un zurdazo con rosca desde el vértice del área que se coló por toda la escuadra. Imparable. El Murube en pie. El Ceuta volvía a ponerse por delante.

Rodri Ríos, con tarjeta, fue sustituido poco después, dejando su sitio a Cristian. Y el recién ingresado tuvo la sentencia en el 73’, pero su disparo se estrelló en la base del poste. En el área contraria, Tahiru devolvió el susto con otro remate al palo tras un error defensivo.

A falta de diez para el final, el colegiado señaló un penalti muy protestado por el Marbella tras un leve agarrón sobre Kuki Zalazar. Cristian Rodríguez no falló desde los once metros y cerró el marcador con el 3-1 definitivo. 

La victoria no solo permite al Ceuta mantenerse líder, sino que supone además un nuevo hito: 20 jornadas consecutivas sin perder. El récord está ahí. El ascenso, más cerca. Y en el Murube, el sueño sigue vivo.