Reconocimiento a una trayectoria que se acerca a la jubilación

El CSD dedica la sala de piragüismo del CAR de Madrid al ceutí José Ramón López Díaz-Flor

El CSD dedica la sala de piragüismo del CAR de Madrid al ceutí José Ramón López Díaz-Flor

El ceutí deja huella en el deporte español: el CSD bautiza con su nombre la sala de piragüismo del CAR de Madrid tras casi 40 años al frente de la Blume

La sala de piragüismo del Centro de Alto Rendimiento de Madrid llevará el nombre de José Ramón López Díaz-Flor, palista ceutí y director de la Residencia Joaquín Blume desde 1988, en un homenaje que reúne a generaciones del deporte español.

El Consejo Superior de Deportes (CSD) ha rendido homenaje este lunes al ceutí José Ramón López Díaz-Flor, director de la Residencia Joaquín Blume desde 1988 y figura clave del deporte español. A punto de jubilarse, el palista que llevó a España a la élite del piragüismo internacional ha recibido un reconocimiento que quedará para siempre: la sala de piragüismo del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid llevará su nombre.

De Montreal 76 a la Blume

Autoridades, deportistas de distintas generaciones, compañeros de trabajo, familiares y amigos se reunieron en un acto emotivo en el CAR de Madrid. El presidente del CSD, José Manuel Rodríguez Uribes, destacó la “dedicación y profesionalidad” de López Díaz-Flor, subrayando su papel como deportista y como responsable de la residencia durante casi cuatro décadas.

“Con tu autenticidad, tu compromiso y tus buenas intenciones, has sido y eres una parte fundamental de la historia del deporte español”, señaló Rodríguez Uribes al descubrir la placa que bautiza la nueva Sala de Piragüismo José Ramón López Díaz-Flor.

López Díaz-Flor fue medallista olímpico en los Juegos de Montreal 1976, donde logró la plata en K4 1.000 metros, y sumó seis medallas mundialistas entre 1975 y 1978. Tras su etapa como deportista, asumió la dirección de la Residencia Joaquín Blume en 1988. Desde entonces, ha acompañado a generaciones de jóvenes atletas, combinando exigencia y cercanía.

Visiblemente emocionado, agradeció el apoyo recibido: “Soy yo el que tiene que dar las gracias por haber podido vincularme a la residencia durante tantos años”.

La huella en los deportistas

El homenaje estuvo marcado por los testimonios de quienes han compartido camino con él. La campeona olímpica Carolina Marín lo definió como “un segundo padre”, mientras que el karateka Damián Quintero recordó que le ha hecho “la vida mucho más fácil” desde que llegó a Madrid con 18 años.

Sandra Sánchez destacó su capacidad para encontrar soluciones en los momentos difíciles, y el fondista Fernando Carro habló de su papel “paternal y estratégico” para los deportistas. La atleta Águeda Marqués resumió el sentimiento general: “No hay residencia sin José. Lo vamos a echar mucho de menos”.