Las goteras vuelven a ganar el partido en el Campoamor
El CB La Inmaculada denuncia que las goteras del pabellón Antonio Campoamor han vuelto a dejar al baloncesto ceutí sin pista, con competiciones suspendidas y un problema que el club considera ya insostenible
El baloncesto ceutí ha vuelto a quedarse sin pista… literalmente. Este domingo, el CB La Inmaculada explotó públicamente ante una escena que ya se ha convertido en rutina: goteras en el pabellón Antonio Campoamor y competiciones suspendidas. Otra vez. Y ya van demasiadas.
“¡Basta ya! El baloncesto en Ceuta merece un respeto”, escribió el club en sus redes, un grito que sonó más a hartazgo que a simple queja. Porque lo que ocurre en el Campoamor no es una sorpresa ni un accidente aislado. Es un déjà vu permanente.
La Inmaculada recuerda que el Campoamor es, a día de hoy, la única pista cubierta realmente operativa para jugar al baloncesto en la ciudad. Y aun así, cada vez que el cielo se encapota, el deporte se para. Jugadores, entrenadores y familias se encuentran con el mismo panorama: charcos en la pista, partidos cancelados y entrenamientos imposibles.
El club reconoce que el temporal de estos días no ayuda, pero insiste en que el problema viene de lejos. “Es un problema reiterado, insostenible y que se prolonga en el tiempo”, lamentan. Y no es difícil entender su frustración: mientras ellos ponen equipos en competición para que el baloncesto siga vivo, las instalaciones no acompañan.
Por eso exigen algo tan básico como una solución real. No un parche, no un “ya veremos”. Hablan de buscar alternativas mientras se arregla lo que haya que arreglar, de garantizar que los chavales puedan jugar sin mirar al techo antes de botar el balón.
El club ha cumplido con su parte. Ahora, dicen, le toca a la administración mover ficha. Porque en Ceuta, últimamente, las goteras están ganando demasiados partidos.