Ceuta, de nuevo en la élite: una ciudad que vuelve a creer
La historia de un proyecto a contracorriente liderado por Luhay Hamido y José Juan Romero culmina en un ascenso memorable
La historia vuelve a escribirse con tinta caballa. Cuatro décadas después, Ceuta vuelve a tener a su equipo en el fútbol profesional. Lo ha conseguido la Agrupación Deportiva Ceuta FC en una temporada para enmarcar, rubricada este domingo con una victoria épica en el estadio Fernando Torres de Fuenlabrada. Un gol de Víctor Corral en el minuto 88 disparó la euforia: 1-2 y ascenso sellado a Segunda División.
El triunfo, el cuarto consecutivo, llegó en una jornada marcada por la combinación de resultados perfecta. El empate sin goles del Real Murcia ante el Antequera el sábado abría la puerta, y el Ceuta de José Juan Romero no falló. No esperó, no especuló. Golpeó pronto, sufrió cuando tocaba y resolvió con coraje. La recompensa: un billete directo a LaLiga Hypermotion a falta de dos jornadas.
El encuentro tuvo todos los ingredientes de una gesta. Yago Cantero adelantó al cuadro ceutí a los diez minutos, pero el Fuenlabrada igualó desde los once metros por medio de Cedric. Tocaba apretar los dientes. Hasta que, a dos minutos del final, Víctor –canterano, símbolo, héroe– empujó el balón de la gloria y desató la locura entre la afición desplazada.
"Es un sueño cumplido"
A pie de campo, emociones contenidas. El presidente de la entidad, Luhay Hamido, artífice indiscutible del proyecto, fue claro: “La historia ahora está muy bien contada”. Sereno y agradecido, Hamido dedicó el ascenso a toda la ciudad: “Este sueño lo compartimos con Ceuta, con todos los que han creído. Es bueno para todos y demuestra que juntos, sin colores políticos, se puede lograr algo grande”.
No es para menos. Desde que tomara las riendas del club en la temporada 2016/17, el dirigente ha construido, casi a contracorriente, una hoja de ruta impecable: ascenso desde Tercera a Segunda RFEF, de ahí a Primera y, ahora, al fútbol profesional. Todo ello desde una ciudad “ninguneada en muchos sentidos”, como él mismo reivindicó, pero que hoy se mira en el espejo del éxito.
Romero, el arquitecto del milagro
En el banquillo, otro nombre propio: José Juan Romero, el sevillano que devolvió la fe cuando todo apuntaba al desastre. Recaló en el Ceuta en 2019, lo hizo crecer, salió y volvió cuando el equipo estaba hundido en la tabla. Desde entonces, todo ha sido remontada. Ya rozó la gloria el pasado curso, cayendo en el play-off ante el Nàstic, y este año la ha hecho realidad en el grupo más igualado de la categoría.
Con Romero en el banquillo, el Ceuta acumula 23 jornadas sin conocer la derrota, la mejor racha del campeonato. Mérito también para un bloque sólido, comprometido, en el que nombres como Kuki Zalazar, Rubén Díez o el propio Víctor han sido claves. Mención especial también para el director deportivo Edu Villegas, encargado de armar un vestuario competitivo en una plaza tan peculiar como Ceuta.
Un once para la historia
El equipo que logró el ascenso estaba formado por: Guille Vallejo, Capa, Carlos Hernández, Yago, Redru, Youness, Bellotti, Rubén Díez, Kuki Zalazar, Kone y Rodrí. En la segunda parte saltaron al campo Almenara, Andy Escudero, Víctor, Aisar y Dani Aquino. Nombres que ya están escritos en la memoria colectiva de la ciudad.
Ceuta, en la élite del fútbol español
La imagen del gol de Víctor, de los abrazos, las lágrimas y la marea blanca celebrando en Fuenlabrada ya es parte del álbum de la historia local. Ceuta regresa al fútbol profesional 44 años después, tras rozarlo en 2008 ante el Girona y caer con polémica ante el Nàstic en 2023. Hoy, los fantasmas quedan atrás. Hoy, el Ceuta está en Segunda.
Y con él, toda una ciudad que vuelve a creer. Porque este ascenso es más que fútbol. Es pertenencia, identidad, orgullo. Es Ceuta.