Carles Manso critica el arbitraje tras el Andorra-Ceuta: "Se estropeó muy pronto"
El entrenador del conjunto andorrano mostró su malestar tras la derrota de los suyos ante el Ceuta, marcada por la expulsión temprana, el arbitraje y las interrupciones constantes
El partido en Encamp dejó más que una derrota para el FC Andorra. También abrió un frente de frustración en sala de prensa. Carles Manso no escondió su malestar tras el 0-2 ante la AD Ceuta, en un duelo que, a su juicio, “se estropeó muy pronto” y nunca permitió ver el partido que él imaginaba.
La acción que lo cambió todo llegó en el minuto 9. La expulsión de Petxarroman condicionó el guion desde el inicio y marcó el tono de un encuentro que el técnico definió como “muy incómodo”. Lo que debía ser un cierre de temporada tranquilo ante su afición acabó convertido en un choque lleno de interrupciones. “Hoy tenía que haber sido una fiesta y no ha podido ser”, lamentó.
Sin señalar directamente al árbitro, Manso dejó varias frases que reflejan su descontento. Habló de sensaciones, de falta de continuidad y de un tiempo efectivo muy por debajo de lo esperado. “A veces tenemos la sensación de que molestamos”, deslizó, visiblemente incómodo. Incluso llegó a ironizar con el añadido: “Quizás había que añadir veinte minutos”, en lugar de los 10 que dio Alejandro Ojaos.
El entrenador del Andorra insistió en una idea que repitió durante su comparecencia: el tipo de arbitraje no está favoreciendo a equipos que buscan tener el balón. “No pedimos que nos favorezcan, pero al menos que no se nos perjudique”, explicó. En su opinión, las constantes pausas y pérdidas de tiempo hacen muy difícil sostener un fútbol ofensivo y reconocible.
Aun así, evitó cargar contra el planteamiento del Ceuta. De hecho, lo consideró lógico. “Han venido a hacer su partido y es totalmente lícito”, reconoció, recordando además las circunstancias del rival. Su crítica, más bien, apuntó a la gestión del encuentro y a la falta de control para evitar tantas interrupciones.
Manso también puso el foco en dos acciones concretas. La primera, la roja a Petxarroman, que sigue sin ver clara: “Parecía que llegaba al balón y no sé si la altura del pie era como para expulsarlo”. La segunda, el 0-2 de Bassinga, revisado por el VAR. Desde el banquillo entendían que había falta previa sobre Gael, pero ni el árbitro ni la sala de VOR lo consideraron suficiente para anular el gol.
Pese al contexto, el técnico quiso rescatar la respuesta de su equipo. “Hemos demostrado orgullo y personalidad”, destacó, valorando el esfuerzo de sus jugadores durante más de 80 minutos en inferioridad. También dejó una lectura positiva del curso: el Andorra, dijo, ha ido “de menos a más” y ha encontrado una línea de crecimiento clara en los últimos meses.