Murcia y Ceuta firman tablas en un partido caliente dentro y fuera del campo

Rodri pedía perdón a la afición del Enrique Roca tras marcar al Real Murcia / AD Ceuta
El equipo caballa deja escapar la victoria en el 81' tras un fallo en la salida de Guille Vallejo

Era un partido de los que marcan temporada. Segundo contra primero. El Enrique Roca se vestía de ambiente grande, de esos que hacen afición... o que destapan miserias. Porque más allá de lo futbolístico, el choque entre el Real Murcia y la AD Ceuta FC volvía a estar marcado por la tensión extradeportiva, la misma que ya dejó un episodio vergonzoso el curso pasado con insultos racistas a jugadores y seguidores caballas. Y esta vez, lejos de enmendarse, la afición murciana reincidió: petardos, huevos, objetos al autobús visitante y una banda sonora repleta de insultos. La vergüenza, una vez más, fuera del césped.

Pero el Ceuta respondió donde hay que hacerlo: en el verde. José Juan Romero había avisado que este era uno de esos partidos donde hay que tener cabeza fría y corazón caliente. Y los suyos cumplieron.

El equipo caballa salió a morder, dominando la posesión y desactivando la presión alta del Murcia. Los locales apenas inquietaron en la primera mitad a un Guille Vallejo que solo tuvo que intervenir en el minuto 16 ante un disparo lejano de Pedro Benito. El Ceuta, mientras tanto, generaba peligro con llegadas claras: Rodri Ríos la tuvo de cabeza en el 19', Rubén Diez obligó a Gazzaniga a sacar una buena mano en el 20’, y Kuki rozó el gol un minuto después.

El tanto no tardó mucho más en llegar. En el 32’, Koné firmaba una jugada marca de la casa por banda, Kuki Zalazar la pegaba y, tras un rechace, Rodri Ríos mandaba el balón al fondo de la red. Gol con dedicatoria y con perdón. Porque Rodri, que no salió de la mejor manera del club murciano la pasada campaña, contestó con fútbol y con señorío a los que un día le insultaron en redes sociales.

El Ceuta se marchaba al descanso por delante en el marcador, y con todo controlado sobre el césped. Pero quedaba mucho por sufrir.

En la segunda parte, el Real Murcia movió el banquillo de inicio con la entrada de Davo, y poco a poco fue empujando más. Flakus lo intentó en el 56’ pero se topó con un Vallejo imperial. Fran Fernández no lo veía claro y en el 57’ hizo un doble cambio: Carlos Rojas y Moha al césped por Pedro y Palmberg. El Murcia encadenaba córners, pero sin encontrar premio.

José Juan Romero respondía reforzando la defensa con una línea de tres centrales. Entraba Carlos Hernández por Andy Escudero, y poco después Redru, Koné y Rubén dejaban paso a Jacobo, Bellotti y Cristian. Piernas frescas para aguantar los envites de un Murcia desesperado.

Y cuando parecía que el Ceuta tenía el partido atado, llegó el mazazo. Minuto 81. Un balón dividido, una mala salida de Guille Vallejo, que midió mal y quiso controlar en lugar de despejar, y Flakus aprovechó el regalo para empatar. Jarro de agua fría para los caballas.

Con el empate, el Ceuta perdió la calma y el Murcia, crecido, siguió buscando la remontada. Rodri fue sustituido por Dani Aquino en el 85’, también con pasado grana, y el Murcia agotaba cambios para el asalto final. El árbitro añadió siete minutos de sufrimiento para los de José Juan Romero, que resistieron como pudieron.

Al final, reparto de puntos en un duelo de altura... y de tensión. El Ceuta se deja dos puntos en el tramo final, pero sigue líder. El Murcia mantiene la esperanza. Y fuera del campo, el fútbol volvió a perder por goleada.