Sanción histórica: 13 partidos a Andrada por el puñetazo a Pulido en el derbi aragonés
El Comité de Disciplina castiga con 13 partidos a Esteban Andrada por su puñetazo a Jorge Pulido en el tiempo añadido del Huesca‑Zaragoza, una acción con agravantes que desató una tangana y deja al meta fuera casi toda la recta final de la temporada
El derbi aragonés deja una resaca que va mucho más allá del marcador. Esteban Andrada ya conoce el castigo por el puñetazo que estampó en la cara de Jorge Pulido en los últimos minutos del Huesca‑Zaragoza: 13 partidos de sanción. Una cifra que habla por sí sola y que coloca al meta en el centro de una de las imágenes más duras de la temporada y uno de la historia de la liga profesional española.
Un gesto fuera de control
El Comité de Disciplina ha sido claro: 12 partidos por agresión y uno más por la doble amarilla que vio antes de perder los papeles. La secuencia es conocida: protesta, empujón, segunda amarilla, expulsión… y una carrera desatada hacia Pulido para soltar un puñetazo directo que dejó un hematoma en el pómulo del capitán del Huesca. El acta lo recogió y el Comité lo ha convertido en argumento central.
Una sanción con agravantes
El informe disciplinario no se anda con rodeos. Destaca que la agresión se produce con el juego parado, tras la expulsión y con Andrada ya camino del vestuario. En vez de irse, vuelve. Corre. Salta. Golpea. Para el Comité, esa secuencia demuestra “premeditación mínima” y un “uso de fuerza excesiva” que agrava la acción.
El golpe no solo dejó marca en Pulido. También encendió una tangana que obligó a intervenir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para sacar al portero del campo. Un final impropio incluso para un derbi caliente.
Más sanciones en la trifulca
El castigo no se queda en Andrada. Dani Jiménez, portero del Huesca, recibe cuatro partidos por su participación en la pelea posterior. Tasende, del Zaragoza, cae con dos encuentros. El derbi deja así un parte disciplinario más largo que la propia crónica del partido.
Disculpas públicas… y privadas
Andrada intentó frenar el incendio el mismo domingo. “Estoy muy arrepentido”, dijo en un mensaje dirigido al Zaragoza, a la afición y al propio Pulido. Este martes dio un paso más: escribió al capitán del Huesca para pedirle perdón directamente. Un gesto que llega tarde para evitar la sanción, pero que al menos cierra la herida personal entre ambos.
Un caso que trasciende el derbi
La imagen del puñetazo ha recorrido medio mundo y deja al Zaragoza sin su portero durante la recta final. Una acción que no admite matices y que el Comité ha castigado con la dureza que se esperaba tras la redacción del acta arbitral de Dámaso Arcediano Monescillo. El fútbol, a veces, también se juega en los despachos. Y esta vez, el golpe ha sido tan contundente como el que vio el derbi.