Economía/Empresa

"En el polígono de El Tarajal hay quien compra un artículo a 10 euros y lo vende a uno"

La asociación de comerciantes pide que la lucha contra el fraude se haga en las naves que desarrollan actividades opacas

El Gobierno de la ciudad quiere aprobar este mes de enero una modificación de la Ordenanza Fiscal Reguladora del Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI) para acabar con la supuesta evasión fiscal detectada en el tránsito de ropa usada o a granel que hace escala en el Tarajal. Una medida que ya ha sido recurrido por la Cámara de Comercio, la Confederación de Empresarios y la recién creada asociación de comerciantes de los polígonos.

Según ha explicado a Ceuta Actualidad, el presidente de la asociación, Ibrahim Abdela Mohamed, con esta medida se grava en un 400% el valor real de algunos productos. “No es justo que graven un artículo que ya está gravado. Además en esta modificación solo se hace referencia al textil y la ropa usada y nada dice de otro tipo de artículos”.

Desde el Gobierno justifican este gravamen en la lucha contra el fraude, algo que aplauden desde la asociación pero piden que “no sean siempre los mismos. Está muy bien que ataquen al fraude pero no a los que hacemos las cosas de forma legal. Que las inspecciones sean extensibles a todas las naves porque no es normal que se compre un producto a 10 euros y haya comerciantes que lo vendan a uno. Por un lado, es competencia desleal y por otro, deja bien claro que detrás hay una actividad opaca porque nadie monta un negocio para perder dinero”.

La situación en los polígonos está siendo protagonista de la información local en los últimos meses y no es para menos. Los comerciantes dicen sentirse desprotegidos. “Quieran o no, los polígonos son el pulmón económico de esta ciudad que no tiene industria y del turismo no puede vivir. En otras ciudades de España con polígonos como este ponen alfombras rojas a sus clientes. Nos sentimos indefensos. En cuanto se cierra el paso del Biutz las fuerzas de seguridad del Estado desaparecen y se producen robos y hasta butrones en horario comercial”, explica Mohamed, quien asegura que los comerciantes de los polígonos mueven entre 30 y 40 millones de euros en IPSI pero que la situación es insostenible. “Los beneficios son mínimos, en textil están entorno al 5% mientras que en alimentación no llegan al 0,5%. Nosotros estamos a punto de cerrar porque las ventas han caído estrepitosamente y los márgenes de beneficios son ridículos”. Cifras a las que hay que sumar el transporte y flete de la mercancía que “ha duplicado el precio, pasando de 2.500 a 5.000 euros, más el 20% de sobrecoste que se paga por el dólar”

Desde la asociación aseguran que hay voluntad política tanto del Gobierno autonómico como de la Delegación de Gobierno para cambiar la realidad y tomar decisiones consensuadas con todas las partes. “Es necesario restablecer el orden y la cordura en el Tarajal”, concluye el presidente de la asociación.

 

La modificación

Con un tipo de gravamen ya situado en el máximo, el 10%, la Consejería de Hacienda quiere elevar la base imponible en operaciones interiores e importación de “las prendas y complementos de vestir y sus partes, mantas, ropas de cama, mesa, tocador o cocina, artículos de tapicerías, calzado, sombreros y demás tocados” que tengan “señales apreciables de uso” o que se presenten “en ‘balas’, sacos (bolsas) o acondicionamiento similares” que hayan sido fabricadas en territorio no integrado en la unión Europea. En el apartado de Operaciones Interiores, esos productos tendrán como base imponible “el resultado de multiplicar por cuatro euros el número de kilogramos de producto elaborado o el importe total de la contraprestación correspondiente del destinatario o de terceras personas”. Desde la administración se va a exigir, para el régimen de autoliquidación, factura original o proforma de la adquisición, factura relativas a transportes, seguros y fletes y, en su caso, certificado de avería. Por último, el ingreso de lo devengado deberá hacerse con carácter general “con anterioridad al acto administrativo de despacho” o a la entrada de los productos en la ciudad.

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