Economía/Empresa

Más de 1.000 empleos perdidos en un año llaman a la reflexión en este Primero de Mayo

Sindicalistas de UGT y CCOO en la manifestación del Primero de Mayo (C.A./ARCHIVO)
photo_camera Sindicalistas de UGT y CCOO en la manifestación del Primero de Mayo de 2019 (C.A./ARCHIVO)

Mientras reclaman extender la protección de los ERTE tanto como exija la persistencia de la pandemia, los agentes económicos y sociales reflexionan sobre cuál habrá de ser el futuro nuevo modelo económico de Ceuta.

Los sindicatos vuelven a las calles este sábado para conmemorar el Primero de Mayo. Las restricciones impuestas por las autoridades para frenar la propagación del coronavirus recordarán a los participantes la excepcionalidad de estos últimos meses, marcados por las consecuencias que sobre la economía y el mercado laboral se han derivado de la crisis sanitaria.

La principal reivindicación de los trabajadores tras un año de contracción económica remite a la necesidad de que las administraciones establezcan un escudo de protección para evitar la destrucción del empleo. En Ceuta, por supuesto, la situación no es diferente.

paro registradoEntre febrero de 2020, mes previo al de la declaración del primer estado de alarma, y el pasado marzo, el paro registrado pasó de 11.303 a 12.486 personas. A este dato hay que sumar los 626 ceutíes que continúan afectados por expedientes temporales de regulación de empleo. Ceuta fue en marzo, de entre todas las comunidades y ciudades autónomas, el único territorio, junto al País Vasco, que experimentó un incremento de las cifras de desempleo.

La pérdida de un millar de empleos cifra la preocupación que entre los agentes sociales y económicos se ha asentado desde que se declarara el primer estado de alarma hace ya más de un año. Los sindicatos reclaman al Gobierno central que extienda la protección de los expedientes temporales de regulación de empleo (ERTE) tanto como exija la persistencia de la pandemia.

El pasado febrero, 4.333 trabajadores ceutíes percibieron algún tipo de prestación social del Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE), lo que supuso para las arcas del Estado un desembolso de 3,3 millones de euros. Más de 385.000 euros se destinaron a  financiar los ERTE de 609 trabajadores.

Pero, mientras se mantiene el escudo social, los gestores públicos, los empresarios y los representantes de los trabajadores están obligados a plantearse un futuro distinto para Ceuta, un nuevo modelo económico que sustituya al que hasta hace dos años se sostenía sobre la actividad transfronteriza.

A lo que parece, la frontera ya no volverá a desempeñar la función de motor dinamizador de la economía local que tenía encomendada hasta hace bien poco. La conversión de Ceuta en lugar de desarrollo para experiencias empresariales orientadas a la economía digital ha comenzado a dar sus primeros pasos.

El Gobierno municipal, no sin la reticencia de los partidos de la oposición y los sindicatos, ha comenzado esta transformación agitando el reclamo de la fiscalidad especial para atraer a las empresas dedicadas al juego online asentadas en otras latitudes.

El peso de la economía digital en el PIB regional sigue muy lejos del que llegó a tener el comercio transfronterizo, que en los 100.000 metros cuadrados de las naves anexas a la frontera no sumaba ni 200 cotizantes en la ciudad (según la única estimación sobre el terreno realizada por Servicios Tributarios). Pese a ello, las tecnológicas ya mueven medio millón de euros al mes en sueldos y 70.000 en alquileres de oficina.

Las empresas tecnológicas y del sector del juego online radicadas en Ceuta al reclamo de las ventajas fiscales que ofrece el Estado han generado 250 puestos de trabajo, según revelaba el pasado febrero en un pleno de la Asamblea de Ceuta la consejera de Hacienda, Economía y Función Pública, Kissy Chandiramani.

Este Primero de Mayo de 2021 es una fecha para la reflexión. El movimiento sindical asume que ha llegado el momento de plantear alternativas a un modelo que se extingue para garantizar la supervivencia de la economía y preservar la salud del mercado laboral. Más de 1.000 empleos perdidos en un año invitan a lanzar una mirada hacia el futuro.

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