Economía/Empresa

Reprueba las reflexiones de FERNÁNDEZ Cucurull

La oposición replica al delegado que el futuro de la frontera pasa por dotarla de medios

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photo_camera Imagen de los alrededores de la frontera del Tarajal / ANTONIO SEMPERE

Las reflexiones del delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, a propósito del futuro del comercio atípico transfronterizo, su supeditación al desarrollo turístico y la seguridad en El Tarajal han cosechado la crítica unánime de los partidos de la oposición municipal. 

Soluciones y medios para ejecutarlas. Los portavoces de la oposición municipal han respondido con inusual unanimidad a las reflexiones del delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, quien a lo largo de los dos últimos días ha defendido la necesidad de ponderar la relevancia que ha de concederse a actividades económicas como el denominado comercio atípico y el turismo. Fernández Cucurull condicionó la fluidez en la frontera a criterios de seguridad y reconoció dar prioridad al desarrollo turístico sobre los intercambios comerciales a través de la frontera. “No se puede querer todo y a la vez”, sentenció.

“Más medios humanos, más infraestructuras y, sobre todo, la carretera de enlace entre el puerto y la frontera”, reclama el portavoz socialista en la Asamblea, Manuel Hernández, en su réplica al delegado.

Para el socialista, el comercio transfronterizo es totalmente viable, aunque solicita su regulación para lo cual, subraya, Marruecos y España “deberían habilitar las fórmulas adecuadas”. Hernández también demanda un control sobre las naves radicadas en el polígono comercial de El Tarajal.

Hernández estima que la seguridad fronteriza a la que apela el delegado resulta perfectamente compatible tanto con el comercio como con el turismo. “Si se orden el tránsito de porteadores es obvio que se acabará con los atascos que afectan a El Tarajal”, concluye.

El portavoz de Caballas, Mohamed Alí, se ha pronunciado con singular contundencia a la hora de valorar las palabras del delegado. “Impresentables y contradictorias”, ha definido Alí las declaraciones de Fernández Cucurull.

El diputado ha censurado al delegado por desmerecer el comercio transfronterizo. “No hace sino contradecir a su propio gobierno –subraya Alí- El PP hace inversiones como la de El Tarajal II y Fernández Cucurull dice por su lado que el comercio es un problema: si esto es así, ¿por qué invertimos allí entonces?”.

El político de Caballas ha reclamado mayores dotaciones para solventar los problemas en el recinto fronterizo, al tiempo que lamenta el agravio que, a su juicio, el Gobierno inflige a Ceuta. “Existe un agravio comparativo con Melilla, donde hay cuatro pasos fronterizos y ya se ha planteado abrir un quinto, mientras en Ceuta esto no se permite”, se queja.

“El problema quizás sea la incapacidad del delegado del Gobierno para buscar soluciones”, sostiene la parlamentaria de MDyC Fátima Hamed, quien llega a sugerir al delegado que se plantee su dimisión si no es capaz de hallar salidas a los problemas que lastran el normal funcionamiento de la frontera.

Al igual que Caballas, MDyC apela al diverso tratamiento que la política fronteriza recibe en Melilla respecto al modelo ceutí de un solo paso para el tránsito desde y hacia Marruecos.  “Cualquier solución que se plantea al delegado distinta a sus planteamientos sólo tiene un no por respuesta”, se queja Hamed.

La diputada acusa a Fernández Cucurull de dar prioridad a “su poltrona” frente a su obligación de exigir al Gobierno central medidas y medios para normalizar la frontera ceutí.

 “Uno espera de un delegado del Gobierno que ofrezca soluciones a los problemas, no que se dedique a decir lo difícil que resulta enfrentarlos”, recrimina el diputado de Ciudadanos, Javier Varga, otra de las voces que se han unido al coro de críticos de Fernández Cucurull.

Varga hace hincapié en las alusiones que el delegado hace a la necesidad de garantizar el principio de seguridad en los tránsitos a través de la frontera, unas consideraciones que, según estima el diputado, no se compadecen con la realidad. “Escuchándole hablar parecería que vivimos tras una frontera completamente blindada, algo que no es cierto porque, si así fuera, ¿de dónde salen y cómo entran los menores en esta ciudad?”, argumenta.

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