Economía/Empresa

La ciudad experimentó en 2018 el menor crecimiento económico del país y alcanzó uno de los índices de desempleo más alto de la UE

Sin propuestas para combatir la languidez de la economía ceutí

Desempleados ante las puertas de la oficina de empleo (C.A./ARCHIVO)
photo_cameraDesempleados ante las puertas de la oficina de empleo (C.A./ARCHIVO)

La falta de un plan estratégico que establezca las líneas fundamentales de un nuevo modelo económico de desarrollo para la ciudad es uno de los principales pecados que pesan sobre los gestores públicos que han regido los destinos de Ceuta.

Los partidos políticos que concurrieron a las últimas elecciones generales convinieron durante la campaña electoral en lo que constituye una evidencia: la escasa dinamización de la economía ceutí y la necesidad de buscar un modelo que rescate a la ciudad de su situación de dependencia de los fondos del Estado y de su condición de municipio cuyo empleo se sostiene, fundamentalmente, en los puestos de trabajo que ofrecen las administraciones públicas.

Algunos datos recientes han venido a confirmar la debilidad económica de la ciudad. El informe “Contabilidad regional de España”, publicado la pasada semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE), revelaba que la ciudad había sido en 2018 el territorio que, junto a Murcia, había experimentado el menor crecimiento económico de todo el país. El incremento del producto interior bruto alcanzó el pasado año el 2,6% de media en España y el 2% en la Unión Europea. Ceuta vio crecer su PIB durante el mismo periodo en apenas un 1,5%. La renta per cápita ceutí se situó en los 20.032 euros, lejos de los 25.854 de la media española.

La falta de un plan estratégico que establezca las líneas fundamentales de un nuevo modelo económico de desarrollo para la ciudad es uno de los principales pecados que pesan sobre los gestores públicos que han regido los destinos de Ceuta durante las últimas décadas. Allá por 2012, la extinta Mesa por la Economía alumbró un documento bautizado como “Plan estratégico para el desarrollo económico de Ceuta”. Siete años después, las líneas de trabajo trazadas en aquel documento y el documento mismo han quedado en agua de borrajas.

Lo más parecido a una propuesta alternativa para activar la economía local la planteó hace unos meses el Gobierno municipal, una idea que obtuvo un recibimiento hostil. Los gestores municipales se han lanzado desde el año pasado en un plan para captar a empresas dedicadas al juego online interesadas en radicarse en Ceuta atraídas por las exenciones fiscales aprobadas por el Gobierno central. El modelo propuesto pretende emular a Gibraltar, cuya economía reserva un peso nada desdeñable a una actividad económica que, como la de las apuestas online, podría verse afectada por la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El proyecto del Gobierno municipal, que ya ha conseguido la implantación de alguna de estas empresas a la ciudad, ha sido contestado por la oposición que juzga el modelo propuesto como un paso hacia la conversión de Ceuta en un paraíso fiscal.

Pero, de momento, es todo lo que hay sobre la mesa.

 

A la cabeza de Europa en desempleo

La languidez de la actividad económica en Ceuta tiene su traducción más inmediata en las elevadísimas cifras de desempleo que desde hace años arrastra la ciudad. Eurostat, la oficina de estadística comunitaria, revelaba hace unos días que Ceuta fue el año pasado el territorio europeo con mayor índice de desempleo entre su población de 15 a 74 años. La ciudad autónoma alcanzó el 29% de paro, sólo superada por la región francesa de Mayotte, con un  35,1%.

El desempleo juvenil ceutí también figura a la cabeza de Europa. En 2018, el paro entre los jóvenes de 15 a 24 años alcanzó el 62,4%, el segundo más alto de la Unión tras Melilla.

El debate político durante esta última campaña electoral en torno al desempleo se ha limitado, más allá de algunas referencias genéricas, a la gestión del Plan de Empleo, un programa cuya ejecución se ha mostrado incapaz en los últimos años de generar puestos de trabajo estables. Los sindicatos reclamaban durante los actos reivindicativos del Primero de Mayo un “plan de futuro” para Ceuta que implicase a los agentes económicos y a las administraciones públicas, aunque el llamamiento, al menos de momento, no ha obtenido respuesta.

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