Economía/Empresa

Casi 300 naves cerradas y decenas de empleos perdidos desde el portazo al porteo

De la prosperidad al éxodo de los empresarios del Tarajal para no terminar arruinados

El Polígono del Tarajal se ha convertido en una zona estéril (C.A.)
photo_cameraEl Polígono del Tarajal se ha convertido en una zona estéril (C.A.)
El presidente de la Fase II del Polígono lamenta que los políticos se "acomodaran" y no hayan solucionado antes la gran dependencia que hemos tenido de Marruecos

El 9 de octubre de 2019 marcó un antes y un después en la actividad de las naves industriales del Tarajal. Desde entonces nada ha vuelto a ser lo mismo. La fotografía de estos meses, ahora desoladora, en nada tiene que ver con las aglomeraciones de compradores y el tiempo de prosperidad que el recinto industrial vivió durante años.

Bilal Dadi preside la comunidad de la Fase II del Polígono del Tarajal y es uno de los perjudicados del importante retroceso económico que ha sufrido toda la zona. “Prácticamente, el Polígono casi entero está cerrado”. Solo abren aquellos que optan por no estar en casa o no tienen a dónde ir. Pasan las horas sentados en sus naves, pero “si hablamos de comercio, no lo hay”.

En su comunidad son 30 las naves con la persiana echada. Un buen número de estos empresarios han perdido los acuerdos que mantenían con franquicias y exclusivas. “Es lo que más daño está haciendo ahora a los comerciantes”, afirma Dadi. Es evidente que no han podido afrontar las ventas mínimas anuales estipuladas en sus contratos. Se han quedado sin proveedor, algunos españoles y otros portugueses, franceses  y chinos, o de donde se importara la mercancía.  

En su caso, Dadi ha tenido que prescindir de dos trabajadores y en la Fase II, sin contabilizar el resto de comunidades, “pueden haberse quedado sin trabajo alrededor de 50 empleados en cuatro meses”.

Alternativas

¿Cómo van a salir adelante estos comerciantes? Las opciones son limitadas. Bilal Dadi confiesa que “hay quien se ha ido a Marruecos y ha comenzado a importar allí; hay quien ha abierto su empresa y sigue importando, habiendo introducido por Tanger Med su mercancía desde Algeciras; otros están intentando sacarla por Melilla; y otros, como es mi caso, estamos esperando a ver si sale el sol por alguna parte”.

Desinformación e impuestos

Dadi lamenta que los comerciantes no hayan recibido ningún tipo de información por parte de las autoridades. “Ningún dato nos ha ofrecido la Delegación del Gobierno y no sabemos con qué acontecimientos nos vamos a encontrar. Aquí nadie dice nada”, explica el empresario.

Mientras, hay que abonar impuestos, aunque no se genera “pagamos una altísima cuota de recogida de cartón con la factura del agua, y otras por residuos y alcantarillado sin actividad”. Al menos, 1.700 euros de gastos por una pequeña nave de 50 metros cuadrados.

El ambiente en el Polígono es malo “por la incertidumbre”, afirma Dadi.

La puerta nortePUERTA NOORTE

El cierre de la puerta norte -el pasado enero- por decisión de la Delegación del Gobierno, ha terminado por rematar el poco negoció que quedaba. Decidió que había que pagar por la vigilancia un precio simbólico de 30 céntimos por su uso, pero se cerró y derivó en el portazo definitivo. “Antes, algo se vendía por la puerta norte”. Dadi no sabe si volverá a abrirse: “¿Qué vamos a hacer nosotros si somos humildes comerciantes?”, nos dice desanimado.

El ánimo tampoco está para solicitar una reunión “porque la respuesta siempre es la misma". Todo es desconocimiento.

Lo que no gustó a Marruecos

Dadi cree que dar a conocer el volumen de ventas que producían las naves de los polígonos, propició que Marruecos cerrara el grifo a la ciudad, “porque veía mucho dinero”. Reconoce el empresario que la entrada en Marruecos de la mercancía era “contrabando” y “Marruecos hizo sus cálculos sobre lo que dejaba de ingresar si se tratase de entrada de productos de manera legal”.  La actividad comercial comenzó a decaer en 2019, pero desde 2018 hacia atrás ha habido “momentos muy buenos de volumen de ventas”. Una publicidad que no les vino nada bien. 

Potenciar lo nuestro

Dadi no duda en hablarnos también de la crisis del pescado, la última de las maniobras de asfixia de la economía de Ceuta por parte de Marruecos. “Los políticos se han acomodado a que Marruecos les solucione los problemas”.

Bajo su punto de vista, la solución pasa porque “la Ciudad subvencione la lonja de Ceuta, para que se pueda traer pescado de Algeciras, Cádiz y Málaga; por potenciar nuestra flota pesquera como en los noventa (cuando había más de 300 pesqueros en el puerto) y abastecernos”. Insiste el empresario en que no tenemos que estar dependiendo de nadie, y que a eso "se acostumbraron nuestros políticos".

Bilal Dadi ha nacido en Ceuta como sus padres y sus abuelos y “me duele ver cómo está la ciudad”. Mientras, le entristece que los políticos no “quieran trabajar las otras posibilidades que tiene Ceuta”. Para Dadi hace falta un recambio en las personas que nos dirigen y poner en marcha nuevos proyectos con decisión.   

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