Brahim Aslimani lidera el desembarco de PAF en Ceuta: “Aquí el beneficio no es el fin, es el medio para ayudar”
El CEO en España defiende un modelo “diferente” basado en el juego responsable, límites anuales para todos los clientes y la reinversión íntegra de beneficios en causas sociales, y asume con “ilusión” el reto de consolidar el proyecto en la ciudad
Ceuta continúa reforzando su posición como uno de los enclaves más atractivos para la industria del juego online en Europa. A las sucesivas implantaciones procedentes de plazas tradicionales como Gibraltar se suma ahora la llegada de PAF, el operador público finlandés, que hace apenas dos semanas inauguró oficialmente sus nuevas oficinas en el Paseo de las Palmeras, frente a la plaza de la Constitución.
El acto contó con la presencia del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y de la consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, además de representantes institucionales y del conjunto del ecosistema del juego radicado en la ciudad. Con esta apertura, Ceuta suma diez nuevos empleos directos a un sector que ya supera los 1.200 puestos de trabajo.
Al frente del proyecto en España está Brahim Aslimani, quien asume el reto con una mezcla de responsabilidad e ilusión. “Es un desafío enorme, pero lo afronto con muchísima ilusión. No estamos ante una empresa del juego al uso”, explica en conversación con este diario.
Un operador público con fines sociales
PAF es una compañía pública finlandesa fundada en 1966 por organizaciones sociales como Save the Children y la Cruz Roja. Con el tiempo, el Estado finlandés asumió su control, manteniendo intacta su esencia: destinar sus beneficios a causas sociales.
“Todos los beneficios, una vez cubiertos salarios, estructura y gastos operativos, se destinan a causas sociales. Ese es el ADN de la empresa”, subraya Aslimani. “Eso cambia completamente el enfoque. El objetivo no es el beneficio por el beneficio”.
El propio CEO reconoce que ese componente fue decisivo para aceptar el cargo el pasado mes de septiembre, tras ser contactado cuando la compañía iniciaba su proceso de implantación en Ceuta. Desde entonces, han sido meses de viajes, trámites administrativos, transferencia de licencias y adecuación de la oficina hasta culminar la apertura formal esta semana.
Una inauguración que reunió a todo el sector
La puesta de largo de PAF no fue un acto más. Aslimani destaca que logró reunir a representantes institucionales, asociaciones empresariales, operadores competidores y entidades vinculadas al juego responsable.
Entre los asistentes figuraron responsables de empresas del sector radicadas en la ciudad —prácticamente en su totalidad—, así como representantes de asociaciones nacionales FEJAR, que agrupa a personas rehabilitadas por problemas con el juego.
“Que viniera gente tan diversa, desde instituciones públicas hasta asociaciones de personas rehabilitadas, fue muy emocionante. Ahí sí que me sentí en una nube”, confiesa. Para él, esa presencia transversal refleja que el modelo de la compañía despierta interés tanto en el plano empresarial como en el social.
Desde el Gobierno local se trasladó un mensaje de agradecimiento y respaldo al proyecto, destacando su impacto en términos de inversión, empleo y contribución fiscal, así como su encaje en el ecosistema tecnológico que se está consolidando en la ciudad.
Mentalidad nórdica y liderazgo en juego responsable
Aslimani insiste en que uno de los rasgos diferenciales de PAF es su mentalidad nórdica, influida por la cultura empresarial finlandesa.
En materia de juego responsable, la compañía aplica medidas que no son habituales en el sector. Entre ellas, un límite máximo anual de pérdidas para todos los clientes, actualmente fijado en 15.000 euros al año, independientemente de su capacidad económica. “Incluso si eres millonario, no puedes jugar sin límite. Garantizamos que nadie desarrolle problemas con nosotros”, explica.
Además, PAF se ha marcado objetivos ambiciosos en sostenibilidad, como alcanzar la neutralidad en emisiones en 2040 en todas sus oficinas.
Por ahora, la oficina cuenta con diez profesionales, pero la dirección no descarta ampliaciones conforme avance la actividad. “Somos una empresa diferente y queremos aportar valor al sector y a la ciudad”, resume Aslimani. “Si podemos demostrar que el juego online puede gestionarse con límites claros, responsabilidad y un fin social, estaremos contribuyendo no solo al negocio, sino también a la sociedad”.