Editorial

Editorial

Es urgente sanear la Asamblea y terminar con tensiones innecesarias con Marruecos

El vicepresidente primero de la Mesa de la Asamblea (C.A./ARCHIVO)
photo_camera El vicepresidente primero de la Mesa de la Asamblea (C.A./ARCHIVO)

Es intolerable que los políticos generen conflictos sociales, internos o externos. Es inadmisible que las buenas relaciones que siempre han existido entre España y Marruecos, sobre todo comerciales, sean enterradas. 

Del mismo modo que un Ayuntamiento sanea su municipio para mejorar la vida de las personas y proporcionarles condiciones de bienestar y seguridad, también debe hacer lo propio con sus órganos rectores.

Los diputados de la Asamblea de Ceuta son elegidos democráticamente en las urnas pero se deben, desde el primer minuto, al decoro y a la prudencia en el tono y en las formas. La democracia es libertad pero no es una licencia para manifestarse o actuar con desconsideración hacia personas, colectivos, sociedades o incluso países.

Resulta inmoral a todas luces que existan representantes públicos que confundan ser elegidos con poder elegir cómo comportarse, atribuyéndose una autoridad que nunca le ha sido conferida. Las malas formas y el insulto, imponerse así como así, nada de eso vale en una nación libre.  

La ideología no exime de guardar la compostura y menos a un cargo público. Crear tensión, inquietar a la población no está permitido en una ciudad digna ni en un país digno.

El buen político debe cuidar por la paz social, que es necesaria, debe tener altura de miras, respetar siempre a todos los seres humanos. Es tan simple como respetar la Constitución Española. Todo lo contrario es reprobable.

La Mesa de la Asamblea es un órgano rector y la forman dos vicepresidentes que no son sólo diputados; son también institución y tienen un compromiso con Ceuta infinitamente mayor que cualquier perverso interés partidista.

El vicepresidente primero de la Mesa Rectora,  Francisco Javier Ruiz, no ha condenado todavía ni uno solo de los audios que se le imputan a Vox, su partido. No ha rechazado el malestar que han provocado estos mensajes en la sociedad de Ceuta. Participa, presuntamente, en la conversación que ha publicado El Español donde se insulta gravemente a los naturales de un país, Marruecos, con quien España, su Gobierno, intenta mantener a toda costa unas buenas relaciones.

Ni España quiere confrontación ni Ceuta quiere enfrentamiento con el país vecino. ¿A qué está jugando Vox?

Es intolerable que los políticos generen conflictos sociales, internos o externos. Es inadmisible que las buenas relaciones que siempre han existido entre España y Marruecos, sobre todo comerciales, sean enterradas porque se lo ha propuesto gente de una ideología extremista.

Presidente Vivas, es urgente sanear la Asamblea, volver a la normalidad y evitar que una ciudad entera se vea involucrada en un problema de tal magnitud política que escapa a sus competencias y que además, más pronto que tarde, puede enquistarse. 

Comentarios