Editorial

Los establecimientos siguen en escalada cerrando sus puertas

Los soportes de la hostelería se vienen abajo; otro confinamiento general será la ruina del sector

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photo_camera Imagen insólita un lunes por la mañana tras el cierre del bar La Columna (C.A.)
Los efectos de los desastres en un sector estratégico como el hostelero influirán en la actividad económica de toda la ciudad, en las finanzas públicas, en los precios y en el empleo. 

Ceuta no se libra del cierre de los establecimientos hosteleros. Hay quien no puede soportar más la situación. El toque de queda ha sido un torpedo a la línea de flotación de bares, restaurantes y locales de ocio, entre otros.  

No hablamos ya de las consecuencias de un próximo confinamiento general de la ciudad. El rápido incremento de los casos de contagio por covid aboca a la ciudad a repetir lo vivido en los meses de marzo, abril y mayo. Esa es la tendencia que lleva España y Europa. Ceuta está aislada, sí, pero con el virus dentro. 

Los hosteleros viven en estos momentos una situación angustiosa con una población a la que se le recomienda salir lo justo y necesario de casa. Luego, a las diez de la noche tienen que ir cerrando y recogiendo. 

La Ciudad Autónoma de Melilla es un buen ejemplo de que medidas como cerrar bares y restaurantes y prohibir celebraciones como comuniones o bodas durante quince días no sirven para nada, porque la hostelería nunca fue foco de contagios, dicho por las propias autoridades políticas y sanitarias. 

La Ciudad ha anunciado que con la aprobación del segundo expediente de modificación de créditos, posiblemente este próximo viernes, se tramitarán nuevas ayudas al sector, pero por ahora las partidas suman cuatro millones. ¿Es suficiente?. Creemos que no. La evolución de la pandemia ha ido a peor y un confinamiento domiciliario obliga a la Administración a darle una vuelta más al asunto para salvar de la ruina a gente trabajadora, empresarios de toda la vida, autónomos y pymes que han pasado de la incertidumbre al miedo. 

En una catástrofe de esta dimensión las Administraciones tienen que dar soluciones porque los efectos de los desastres en un sector estratégico como el hostelero influirán fundamentalmente en la actividad económica de toda la ciudad, en las finanzas públicas, en los precios y en el empleo. Además, no salvar y no proteger al sector es como renunciar a la política turística de Ceuta por mucho dinero que a ésta última se le inyecte. 

 

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