El CEIP Rey Juan Carlos I convierte el Día del Libro en un juego a gran escala
Una yincana literaria recorre el CEIP Rey Juan Carlos I y convierte los cuentos clásicos en retos, pistas y trabajo en equipo
El CEIP Rey Juan Carlos I decidió que el Día del Libro no iba a quedarse en un cartel y una lectura en voz alta. El colegio se transformó en un circuito de pruebas donde los cuentos clásicos dejaron de ser páginas para convertirse en pistas, códigos y desafíos repartidos por todo el centro.
La propuesta, una yincana literaria que implicó a todo el alumnado desde Infantil hasta sexto de Primaria, es la parte visible del trabajo que el Plan Lector lleva empujando todo el curso. Cuentacuentos, tertulias y revisiones de historias conocidas han ido preparando el terreno para que la lectura no suene a obligación.
“Queremos que los niños y niñas relacionen el libro con algo que apetece, no con una tarea”, resume Emi, coordinadora del Plan Lector. La idea: que los clásicos entren por la vía del juego y la curiosidad.
El colegio convirtió sus espacios habituales en estaciones de paso. El salón de actos, la biblioteca, el gimnasio o el aula de informática dejaron de ser lo que son para convertirse en escenarios de pruebas cooperativas. En Infantil, los pequeños se movieron entre puzles, juegos de memoria y cuentacuentos. En Primaria, el nivel subió: circuitos de agilidad, juegos de mesa temáticos, códigos QR por descifrar y frases de cuentos que había que reconstruir antes de avanzar.
La clave estuvo en el trabajo en equipo. Para resolver los retos no bastaba con recordar un cuento: había que pensar, organizarse y ayudarse. La lectura, en este formato, dejó de ser un acto individual para convertirse en una herramienta compartida. Y ese fue, según el profesorado, el verdadero objetivo del día.
El resultado fue una jornada ruidosa, dinámica y lejos del formato solemne que suele acompañar al Día del Libro. Una forma distinta de recordar que los cuentos siguen vivos cuando se les da espacio para moverse.