El desvarío del reverendo O'Reilly

Cuñados del espacio exterior

El doctor Landon Moondrake ha muerto en la Residencia Civil para Enajenados de Concepción, Colombia, aquejado de una enfermedad incurable. Sean O'Reilly, fiel amigo y albacea testamentario, comparte hoy con nuestros lectores un anticipo del diario del viejo profesor, cuajado de terribles y sorprendentes revelaciones. 

Mirándolo así, al bies y sin abandonar la penumbra, podría parecer que el asesor del concejal de Alumbrado es una criatura inequívocamente humana. Mantiene sus extremidades en los emplazamientos que para ellas reservan todos los tratados de anatomía, emplea el lenguaje articulado y en sus ojos se advierte un destello que parece sugerir que su cuerpo alberga, abismado en lo más íntimo, un reducto de inteligencia.

Pero no, no deberíamos dejarnos engañar. Por nuestra propia seguridad.

Sé bien que tratan de desprestigiarme, de hacerme pasar por un perturbado, de presentar las conclusiones de mi investigación como un cúmulo de chaladuras alumbradas por una mente trastornada.

Hace tiempo que moran entre nosotros. Están aquí y han adoptado nuestra apariencia. Pero, ¿por qué han venido?

Su planeta no está amenazado por un cataclismo natural que lo hará explotar hasta convertirlo en un puñado de polvo estelar. Su propósito no es el de emplear a nuestra especie como fuente de alimento de sus crías. Tienen su carácter, pero no son tan cabrones.

Han llegado desde los confines del universo para solventar un problema doméstico, aparentemente menor, pero no por ello menos enojoso. El planeta Melmac padece una superpoblación de cuñados. El Gran Consejo está persuadido de que la paz del suyo y de otros mundos depende de que se adopte una resolución urgente.

Los astrofísicos más insignes de Melmac han escudriñado cada palmo del universo, han inventariado asteroides, planetoides, estrellas enanas, agujeros negros, cuásares y toda suerte de cuerpos celestes hasta dar con la Tierra. No hay duda. Es en ese pequeño planeta azul de la Vía Láctea donde se da el hábitat más propicio para la reproducción y supervivencia del cuñado melmacense. “Esto está lleno de concejalías, consejerías, direcciones territoriales, delegaciones provinciales, fundaciones públicas, subsecretarías, diputaciones, sociedades municipales…”, comunicó el teniente Xrtpmñlgggrrrfkl, del cuerpo de exploradores espaciales, nada más allanar el espacio aéreo español. “Aquí los vamos a dejar a todos”, anunció. Todo Melmac respiró aliviado.

Y si no me cree, aguarde a que el alcalde anuncie los nombramientos de su próximo equipo de asesores. Observe atentamente, no pierda ripio, y advertirá cómo, de entre las ropas de los recién designados, un tentáculo verde y viscoso puja por asomarse al exterior.

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