Enero en Ceuta: un mes pasado por agua… pero por mucha agua
Ceuta encadena borrascas y suma ya 394 litros de lluvia en enero, una cifra que ha roto con los récords de los últimos años y convierte al mes en uno de los más lluviosos de la historia reciente
Si diciembre ya había dejado claro que el cielo venía con ganas, enero directamente ha sido un desahogo atmosférico. Un mes que, a falta de terminar, ha pulverizado cualquier referencia reciente y ha convertido a Ceuta en un pequeño laboratorio de meteorología extrema. Porque sí: ha llovido muchísimo. Muchísimo. Y no es una exageración periodística; lo dicen los datos y lo ha sentido cualquiera que haya salido a la calle.
Un enero que no se parece a ningún enero
Para ponerlo en contexto: en los últimos diez años, enero ha sido un mes más bien discreto en lluvias. La mayoría de los registros se movían entre los 50 y los 90 litros. Algún año seco, algún año normal, y un único sobresalto: 2021, con 269 litros, según los informes de la Agencia Estatal de Meteorología.
Pues bien, este enero ha decidido jugar en otra liga. 394 litros acumulados hasta este jueves. Y aún quedan dos días por delante.
Es una cifra que no encaja en ninguna categoría habitual. No es “húmedo”. No es “muy húmedo”. Es, directamente, desbordante.
Las borrascas, una detrás de otra
El mes ha sido una procesión de nombres propios: Francis, Harry, Ingrid, Joseph y Kristin. Cada una dejando su sello, pero Kristin llevándose la medalla: 67,2 litros en solo 24 horas el miércoles 28. Joseph tampoco se quedó atrás con 48,8 litros el martes. Y así, día tras día, Ceuta ha ido sumando litros como quien suma puntos en una partida que no pidió jugar.
La sensación en la calle ha sido clara: no ha habido tregua. Los paraguas han durado lo que dura un suspiro en el Paseo del Revellín con levante fuerte. Los suelos no han llegado a secarse entre un frente y el siguiente. Y la ciudad ha vivido con esa humedad pegada a la piel que solo los ceutíes conocen bien.
Mirar atrás para entender lo excepcional
Si repasamos los eneros anteriores, la diferencia es abismal:
Enero en perspectiva: una montaña rusa de años secos y húmedos
| Año | Precipitación (l/m²) | % sobre la media | Carácter |
|---|---|---|---|
| 2025 | 44,2 | 45% | Seco |
| 2024 | 64,2 | 66% | Seco |
| 2023 | 94,8 | 97% | Húmedo |
| 2022 | 12,0 | 13% | Muy seco |
| 2021 | 269,0 | 298% | Muy húmedo |
| 2020 | 65,0 | 72% | Normal |
| 2019 | 53,2 | 59% | Seco |
| 2018 | 61,4 | 67% | Normal |
| 2017 | 24,4 | 27% | Seco |
| 2016 | 57,2 | 63% | Seco |
Y así hasta completar una década en la que enero ha sido, en general, un mes tranquilo. Nada que ver con este 2026, que ha convertido el pluviómetro en protagonista absoluto.
¿Qué está pasando?
No hace falta ser meteorólogo para intuir que algo está cambiando. Las lluvias ya no llegan repartidas, sino concentradas. Las borrascas no vienen solas, sino encadenadas. Y los episodios intensos se han vuelto más frecuentes.
Este enero no es un susto aislado: es un síntoma. Un aviso de que los patrones climáticos están mutando y de que Ceuta, por su posición y su orografía, lo nota antes que otros lugares.
Un mes para recordar… y para seguir mirando al cielo
A falta de cerrar el mes, lo único seguro es que enero 2026 quedará grabado como uno de los más lluviosos de la historia reciente. Un mes que ha puesto a prueba a la ciudad, a sus infraestructuras y a la paciencia de quienes han tenido que convivir con el agua día tras día.
Y aunque ahora mismo el cielo dé un respiro, nadie en Ceuta baja la guardia. Porque si algo ha enseñado este invierno es que la próxima borrasca puede estar ya en camino y ya tiene nombre.