Ceuta cubre de flores a su Virgen de África en una ofrenda cargada de fe y tradición

Ofrenda floral Virgen de África

Las flores volvieron a llenar la Plaza de África en una de las citas más queridas de las Fiestas Patronales. Ceuta honra a su Virgen con una multitudinaria ofrenda que une fe, tradición y sentimiento

Ceuta se ha volcado, un año más, en uno de los actos más simbólicos de sus Fiestas Patronales: la ofrenda floral a la Virgen de África. Durante días, las floristerías no han parado y los ceutíes han llenado sus casas de claveles y rosas. Todo listo para tejer, entre todos, un nuevo manto de flores para su patrona, madre y Alcaldesa Eterna.

El presidente de la Ciudad ha sido el primero en depositar su ofrenda floral frente a la Virgen

Pasadas las ocho de la tarde de este lunes, la Plaza de África volvió a ser el corazón de la ciudad. Desde el Palacio Autonómico partió la comitiva institucional, con el presidente de la Ciudad al frente, acompañado por consejeros, diputados y la guardia de gala de la Policía Local. A su paso, un pueblo expectante. Ellos, de traje. Ellas, con volantes. Todos, con el mismo gesto: respeto y devoción.

La representación de las Casas Regionales de Ceuta aportó emoción al acto. La primera de ellas, la de Barcelona, seguida de la de Melilla, que recibió la medalla de la Virgen de manos de la hermana mayor, María del Carmen Pasamar, que coloco en el estandarte de la Casa el obispo de Cádiz y Ceuta. Un reconocimiento que fue recibido con gratitud y aplausos.

El obispo de la diócesis de Cádiz y Ceuta, monseñor Rafael Zornoza presidió el acto religioso con unas palabras que invitaron al recogimiento. Tras la Salve, dio comienzo la ofrenda: ceutíes de todas las edades, a título personal o en representación de entidades y barriadas, fueron colocando sus flores. Una a una, fueron construyendo ese manto colectivo que abriga a la Virgen cada agosto.

Los residentes de la residencia Gerón no se han perdido la cita con la Virgen de África

La Plaza se transformó en un mosaico de color, fe y emoción contenida. Las manos alzaban claveles. Los ojos, a veces, se nublaban. Porque más allá del rito, esta ofrenda es una declaración sencilla pero profunda: Ceuta sigue rindiéndose ante su Virgen con flores, con respeto y con orgullo.

Este martes, la procesión pondrá el broche final a las fiestas. Desde la calle Jáudenes, los pétalos volverán a volar en una emotiva petalada que cerrará, un año más, este capítulo de tradición, identidad y fe compartida.