Frontera

el aparcamiento de vehículos, en fase de prueba

Embolsamiento en Loma Colmenar y Tarajal II: las armas para regular los tránsitos en la frontera

Vehículos estacionados en la explanada de Loma Colmenar (D. SERRÁN)
photo_cameraVehículos estacionados en la explanada de Loma Colmenar (D. SERRÁN)

A falta de demostrar su efectividad, la explanada para estacionamiento de vehículos pretende cumplir para el tráfico de vehículos la misma función que desempeña el paso de El Tarajal II para la ordenación del trasiego de porteadores a pie a uno y otro lado de la frontera.

La apertura este lunes del área de embolsamiento de Loma Colmenar, que hoye vive su segunda jornada en servicio, pretende convertirse en uno de los hitos recientes de la regulación de los tránsitos a través de la frontera de El Tarajal. El aparcamiento de Loma Colmenar ha sido inaugurado justo un año después de que el Gobierno de la Ciudad lo presentara como la alternativa ideada para acabar con los colapsos de tráfico en la nacional 352.

A falta de demostrar su efectividad, la explanada para estacionamiento de vehículos pretende cumplir para el tráfico de vehículos la misma función que desempeña el paso de El Tarajal II para la ordenación del trasiego de porteadores a pie a uno y otro lado de la frontera. Los paralelismos comienzan a resultar notorios.

La primera de las semejanzas resulta obvia: tanto el aparcamiento de Loma Colmenar como el paso de El Tarajal II son dos infraestructuras que entraron en servicio después de numerosas dilaciones e incumplimientos de los plazos previstos por las autoridades.

El paso peatonal, abierto en febrero del pasado año, también fue sometido al sistema de “prueba y error” hasta que hace cinco meses escasos los resultados comenzaron a aproximarse a las previsiones. Las medidas adoptadas a lo largo de los últimos meses sirvieron para afinar el funcionamiento de El Tarajal II, que durante meses ha venido canalizando un tráfico peatonal que se ha cifrado en el entorno de las 2.000 personas diarias. Ya en abril, el volumen de paso ya se había incrementado hasta situarse por encima de los 3.000 porteadores, cerca de los 4.000 en los que las autoridades españolas cifran la capacidad de la infraestructura.

El área de embolsamiento de vehículos, al igual que ocurrió con El Tarajal II, se ha convertido en estos días en una suerte de laboratorio que será puesto a prueba cuando se produzcan los primeros atascos de tráfico. La Delegación del Gobierno ha resuelto que Loma Colmenar será paraba obligada para todos los vehículos, sin excepción, que se dirijan hacia la frontera con el propósito de cruzar al país vecino. Las autoridades ofrecerán información a los usuarios sobre los tiempos de espera en cada momento para lo cual prevé instalar pantallas informativas.

El Tarajal II y el aparcamiento de Loma Colmenar son los dos instrumentos en los que se basa, fundamentalmente, la estrategia que durante el último año y medio ha implementado la Delegación del Gobierno para reordenar los tránsitos fronterizos. Aunque todavía quedan medidas por aplicar, ya comprometidas en tiempos del Gobierno de Mariano Rajoy. La promesa de un nuevo paso junto a las instalaciones de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) y el compromiso de una reforma integral de las infraetructuras fronterizas que, a juzgar por las partidas incluidas en los Presupuestos Generales del Estado, no estarán terminadas, como poco, hasta después de 2021.

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