Embudo en la fronteral: colas kilométricas y largas esperas en ambos sentidos
El regreso de miles de marroquíes residentes en el extranjero, el puente festivo y la Operación Paso del Estrecho se han combinado para saturar el paso fronterizo entre Ceuta y Marruecos.
Las escenas se repetían este jueves en el Tarajal: coches detenidos, conductores asomados a las ventanillas buscando aire y peatones resignados avanzando a paso de tortuga.
Desde primera hora de la tarde, el lado marroquí soportaba la peor parte: más de cinco horas de espera para cruzar en vehículo hacia Ceuta. En sentido contrario, la cola para salir de la ciudad se traducía en algo más de una hora de demora, pero con una afluencia constante.
El movimiento era doble. Por un lado, miles de marroquíes residentes en el extranjero ponían rumbo a sus países de residencia tras pasar el verano en Marruecos. Por otro, muchos ceutíes aprovechaban el largo puente —con este viernes festivo— para pasar unos días de descanso en el país vecino.
La imagen a última hora de la noche no mejoraba. La fila de peatones para entrar en Marruecos desde Ceuta llegaba hasta la parada del autobús, un síntoma claro de la presión que soportaba el paso peatonal.
La combinación del final de la Operación Paso del Estrecho, el cambio de quincena y el festivo del 15 de agosto ha vuelto a convertir al Tarajal en un auténtico embudo, con la frontera funcionando muy por encima de su capacidad habitual.