Frontera

Un año del cierre de la frontera

El día que todo cambió para Ceuta y Marruecos

Vista de la frontera de El Tarajal (C.A./ARCHIVO)
photo_camera Vista de la frontera de El Tarajal (C.A./ARCHIVO)

Hace un año las autoridades marroquíes anunciaron el cierre de la frontera. Una decisión que ha supuesto un antes y un después para ambos países.

Hace justo un año, las autoridades marroquíes anunciaban el cierre de la frontera de Bab Sebta como una de las medidas adoptadas para prevenir la expansión de la epidemia de coronavirus en el país vecino.

Esta decisión provocó que miles de españoles quedaran atrapados en Marruecos y cientos de marroquíes no pudieran salir de Ceuta.

Desde esa fecha se han llevado a cabo varias repatriaciones de españoles desde el país vecino vía marítima.

En Ceuta se organizaron seis salidas de marroquíes. Las primeras se produjeron en mayo y las últimas en octubre. En total han vuelto a su país 653 personas. Durante los meses que estuvieron en Ceuta los marroquíes fueron alojados en el polideportivo de La libertad, otros estuvieron acogidos en casas de particulares.

A día de hoy, un año después, sigue habiendo atrapados en la ciudad. Delegación del Gobierno ha anunciado que están preparando una nueva repatriación aunque no hay fecha fijada.

La frontera sigue cerrada y no abrirá hasta que no mejore la situación epidemiológica. La llegada de la vacuna se ha convertido en la esperanza. De momento, Interior ha prorrogado el cierre de la frontera hasta el 31 de marzo, mientras que Marruecos ha ampliado su estado de Emergencia hasta el 10 de abril.

 

Consecuencias del cierre

Las consecuencias del cierre de la frontera han sido nefastas para ambos países. Miles de marroquíes que a diario cruzaban la frontera han perdido su sustento económico. Cansados de esta situación, a lo largo del mes de febrero se han llevado a cabo varias concentraciones multitudinarias en Castillejos para pedir la apertura de la frontera.

La economía de Ceuta también se ha visto muy afectada con este cierre. Los negocios en las naves del Tarajal vivían prácticamente de los marroquíes. Muchos han cerrado y los que aún continúan saben que no les quedan muchos meses de vida. 

Los comercios y la hostelería en general han notado una caída importante en sus ventas al perder al turista del país vecino que cada viernes nos visitaba. Muchos establecimientos se han visto obligados a echar la persiana porque no han podido hacer frente a esta dura crisis económica que no ha hecho más que empezar. 

Está claro que el cierre de la frontera ha herido de muerte a Ceuta y Marruecos. La incógnita es si ambos países conseguirán volver a la normalidad o esta pandemia les cambiará para siempre.

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