Frontera

la delegación mantiene un día más una supervisión rígida de las entradas

Las medidas de control en la frontera generan concentraciones multitudinarias en el lado marroquí

Una mujer entre en Ceuta tras cruzar el paso fronterizo (C.A.)
photo_camera Una mujer entre en Ceuta tras cruzar el paso fronterizo (C.A.)

Las restricciones impuestas por las autoridades españolas a las entradas a través de la frontera han vuelto a generar en el lado marroquí concentraciones multitudinarias de personas que esperan  poder acceder a la ciudad. 

Las restricciones a la entrada en Ceuta de marroquíes han vuelto a generar hoy concentraciones multitudinarias en el país vecino ante la frontera. Las autoridades españoles mantienen rígidos controles que solo pueden ser superados por quienes acrediten disponer de permiso de residencia o pase de trabajador transfronterizo.

Las quejas de los afectados han dado lugar a escenas de tensión que no han ido a más pero que son un reflejo del malestar que las medidas adoptadas por el Gobierno español han animado entre los trabajadores marroquíes que a diario cruzan la frontera.

Los trabajadores “informales”, es decir, aquellos que prestan sus servicios sin contrato laboral en Ceuta, han visto cómo, de la noche a la mañana, su pasaporte marroquí ya no les sirve para entrar en la ciudad. Las restricciones impuestas por la Delegación del Gobierno suponen en la práctica la derogación de la excepción al acuerdo Schengen que permite a los residentes en la provincia de Tetuán cruzar la frontera española sin necesidad de disponer de visado.

Mientras, el tránsito por Tarajal II, paso fronterizo autorizado para el tráfico de mercancías, se desarrolla con total normalidad. Precisamente, la Delegación busca con sus medidas concienciar a los porteadores de que éste es el único acceso que debe utilizar para entrar a la ciudad. Las autoridades españolas pretenden erradicar la práctica de fomentar concentraciones durante las tardes ante las puertas del paso oficial de El Tarajal I con el propósito de eludir el control policial para volver a Marruecos transportando mercaderías textiles, las más rentables para los porteadores.

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