Frontera

La Eurocámara modula el alcance de su crítica a Rabat en la víspera del debate sobre la crisis de Ceuta

Un policía, junto a un grupo de menores marroquíes en el polígono de El Tarajal
photo_camera Un policía, junto a un grupo de menores marroquíes en el polígono de El Tarajal

El debate, que ha causado una profunda incomodidad y un enérgico rechazo en las autoridades del país vecino, sigue definiendo sus términos a través de los distintos proyectos de resolución manejados por los grupos de la Eurocámara.

El Parlamento Europeo está llamado a pronunciarse mañana jueves sobre si Marruecos utilizó a sus menores en la crisis fronteriza de Ceuta. El debate, que ha causado una profunda incomodidad y un enérgico rechazo en las autoridades del país vecino, sigue definiendo sus términos a través de los distintos proyectos de resolución manejados por los grupos de la Eurocámara.

Liberales, populares y socialistas modulan de distinto modo la dureza de la reconvención planteada a Rabat. Los primeros, por ejemplo, hablan sin tapujos de la “inaceptable instrumentación de la migración por parte de Marruecos, aunque el redactado final suaviza la dureza inicial con la que se había planteado el proyecto de resolución.

Los populares, además de la crítica al empleo de menores durante la crisis, reserva un lugar para censurar al Gobierno español por permitirá la entrada en el país del líder del Polisario, Brahim Ghali, “casus belli” esgrimido por Marruecos para justificar la crisis diplomática.

Finalmente, los socialistas hacen hincapié en la violación de la integridad territorial de España que supuso la entrada masiva de marroquíes en Ceuta.

Al otro lado del Estrecho, las autoridades marroquíes han comenzado a desplegar una intensa actividad, en la que las declaraciones públicas censurando al Parlamento Europeo no están ausentes, para desacreditar la pretensión de censurar el trato dispensado a sus propios menores. Preocupado por las consecuencias que para su país tiene la implicación de la Unión Europea en la crisis abierta con España, Marruecos insiste en que el conflicto desatado el pasado 17 de mayo tiene una naturaleza bilateral. Rabat acusa a España de tratar de “implicar” a la UE en la crisis y vuelve a subrayar que el origen de la disputa hay que buscarlo en la posición del Gobierno español sobre el futuro del Sáhara Occidental.

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