Frontera

La mercancía que logra burlar los controles no está sometida a controles sanitarios en frontera

El veto marroquí al pescado anima la entrada clandestina de producto desde el país vecino

El veto a la entrada de pescado procedente de Marruecos cumple una semana
photo_camera El veto a la entrada de pescado procedente de Marruecos cumple una semana

El pescado continúa entrando a través de la frontera oculto a los controles fronterizos.

El golpe propinado al abastecimiento de pescado procedente del país vecino está siendo amortiguado no solo por la compra de producto en mercados de la Península sino también por picaresca desplegada por los minoristas. El veto impuesto por Rabat a la salida de pescado hacia Ceuta no ha impedido que el pescado marroquí continúe llegando, aunque en menor volumen, a las pescaderías locales.

La práctica de introducir pescado de manera clandestina a través de la frontera se ha convertido en la alternativa que han encontrado algunos minoristas para sobrellevar el veto impuesto por el país vecino. Según fuentes vinculadas a la gestión fronteriza, la cantidad de pescado que podría estar entrando de esto modo en la ciudad podría rondar entre los 700 y los 800 kilos diarios.

Esta entrada irregular de producto eludiría, junto a los controles policiales y aduaneros, la obligada inspección sanitaria a la que se somete a los productos alimenticios que entran en la ciudad por la frontera. La Consejería de Sanidad asegura que esos controles se practican en los puntos de venta.

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