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"Iglesias y Podemos son basura a la que les fascina ETA"

El locutor de la Cadena COPE se pregunta "¿dónde están las feminoides?" por las agresiones a mujeres en Alsasua

Casi cinco meses después de que unos guardias civiles y sus novias fueran agredidos a la salida de un bar en Alsasua, el tema todavía sigue siendo creando polémica, tanto en círculos políticos como periodísticos. El manifiesto que firmaron diputados de Podemos este miércoles en el Congreso, apoyando a los nueve imputados por las agresiones, por considerar que ellos son "tan víctimas" como las personas agredidas, ha hecho que Carlos Herrera diera este jueves su opinión al respecto.

Según él, "aunque vemos a diario en el Congreso a Pablo Iglesias hablando con lenguaje macarra, sobre lo que le importa o se la suda, es mucho más grave la infamia a la que accedieron algunos grupos sobre los familiares de los guardias civiles de Alsasua, de los matones que les propinaron una paliza por ser guardias civiles y a sus novias".

El locutor de la Cadena COPE no sólo se preguntó "¿a ver dónde están las feminoides para recibir a esas mujeres víctimas de violencia?", y lamentó que "se pusieron equidistantes, cuando esa equidistancia es tan repugnante como la que hemos conocido durante tantos años de terrorismo en España".

Herrea dijo no estar en absoluto a favor del argumento principal del manifiesto firmado en la Cámara Baja, "¿todos son víctimas? No, no chato, no todos son víctimas, víctima es la que está en el suelo y es pateada, el otro es verdugo".

En el editorial de su programa de COPE, el locutor fue más allá e indicó que el problema es "que a los Iglesias y a todos estos les fascina el entorno de ETA, que es una forma de que te fascine ETA, pero vamos a dejarlo en el entorno". Según él, "les fascinan los matones", y personalizó sus acusaciones en la figura de Diego Cañamero, "el macarrra agrario, el asalta fincas, quería montar un escrache en el Congreso de los Diputados, reivindicando a Andrés Bódalo, a matones, ante el ministro de Justicia".

El parlamentario entró en el hemiciclo con dos carteles para denunciar la diferencia de trato judicial a su compañero, el sindicalista Andrés Bódalo -en prisión por agredir a un concejal socialista en Jaén- y el cuñado del rey, Iñaki Urdangarin, en libertad condicional pese a su condena a seis años y tres meses de cárcel.

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