Amnistía Internacional denuncia que pedir asilo en Ceuta “depende de saber nadar o saltar la valla”

Esteban Beltrán y Virginia Álvarez, de Amnistía Internacional / E. Arteaga

La organización alerta de una situación de “impunidad persistente” en la frontera sur, señala devoluciones automáticas “ilegales” y cuestiona la acogida en algunos centros de menores

Amnistía Internacional ha concluido este jueves una visita de investigación a Ceuta con un duro balance sobre el acceso al derecho de asilo en la ciudad autónoma y, por consiguiente, en España, y las condiciones de acogida de menores migrantes. En una rueda de prensa llevada a cabo en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez, el director de la organización a nivel nacional, Esteban Beltrán, y la investigadora Virginia Álvarez, han expuesto las “conclusiones preliminares” de una misión que ha incluido entrevistas con autoridades, organizaciones civiles, visitas a centros de acogida y la recopilación de múltiples testimonios.

Menores en situación de calle, testimonio para Amnistía Internacional / A.I

La organización ha denunciado que el acceso al asilo en Ceuta es una “carrera de obstáculos casi insuperable”, y que, en la práctica, “depende de tu capacidad para nadar durante horas o saltar la valla”. Según Beltrán, en todo 2024 solo una persona -un agente marroquí- logró solicitar asilo en el puesto fronterizo, lo que, según determina el director nacional, evidencia que la vía legal está prácticamente cerrada. Amnistía afirma que continúan produciéndose “devoluciones en caliente” tanto en frontera terrestre como marítima, una práctica "que se lleva décadas denunciando" contraria "a la legalidad internacional y a sentencias judiciales como la del Tribunal de Justicia de Andalucía del pasado marzo -aunque esta se encuentra recurrida actualmente por el Gobierno-.

“Se sigue devolviendo a personas sin escuchar sus historias, sin asistencia jurídica ni procedimiento algo”, ha subrayado Beltrán, citando testimonios de personas como un migrante de Sudán u otro de Argelia, quienes, en reiteradas ocasiones trataron de entrar a nado y fueron entregadas “directamente a las autoridades marroquíes”. Uno de ellos, según ha relatado el director de Amnistía en España citando el testimonio, nadó “durante muchas horas. Los españoles me cogieron cuando estaba ya en la carretera y, sin preguntarme nada, me pusieron unas bridas en las manos y me llevaron a la frontera. Ahí estuve dos horas hasta que llegaron los marroquíes. Nadie habló conmigo ni me dijo nada”.

La acogida de menores migrantes

En paralelo, Amnistía también ha señalado deficiencias en la acogida de menores. Aunque ha reconocido esfuerzos en la documentación y transición a la vida adulta por parte de la Ciudad Autónoma, ha alertado de condiciones “inadmisibles” en el centro de primera acogida Nueva Esperanza, ubicado en una nave industrial “en un lugar aterrado, sucio y abandonado”, ha calificado Virginia Álvarez, quien ha añadido que las autoridades se han comprometido a cerrar este recurso y adquirir un nuevo espacio más adecuado, que vaya acorde con otros lugares de acogida que presentan mejores condiciones.

Centro de Menores Nueva Esperanza / A.I

La organización ha insistido en que el Gobierno debe cumplir con la legislación nacional e internacional, así como con las resoluciones judiciales y que los “miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no deberían cumplir órdenes injustas”, alegó Álvarez.

Entre sus recomendaciones figuran eliminar el rechazo en frontera de la Ley de Extranjería, garantizar procedimientos individualizados y evitar que el acceso al derecho de asilo dependa del origen, como ocurre, según denuncian, “con las personas marroquíes”, quienes, “tienen más dificultades para obtener cita o ser asistidos” que personas de otras nacionalidades.

Centro de Menores Nueva Esperanza / A.I

Amnistía ha anunciado que continuará en diálogo con las administraciones implicadas, tanto locales como estatales, y reiteró su mensaje principal que es que el “asilo no debe depender de la suerte”.