Inmigración

Aniversario de la entrada de 602 migrantes de manera violenta

Aquel 26 de julio en el que todo cambió

Zapatos que fueron abandonando los migrantes tras el salto masivo (ARCHIVO)
photo_cameraZapatos que fueron abandonando los migrantes tras el salto masivo (ARCHIVO)

Hace un año, 602 migrantes conseguían acceder a Ceuta en el salto masivo más violento que se recuerda. Desde entonces, no se han producido más entradas de estas características. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

El 26 de julio de 2018, 602 migrantes conseguían franquear el vallado que separa Ceuta y Marruecos en el salto masivo más violento que se recuerda.

A primera hora de la mañana saltaba la alarma: un grupo muy numeroso de migrantes conseguía acceder a la ciudad por el vallado que se encuentra en Finca Berrocal, cerca de la ITV. Los propios guardias civiles que se encontraban en la zona lo recuerdan por la violencia con la que se desarrollaron los hechos. Los migrantes iban armados con cizallas, palos, piedras e incluso sprays que usaron a modo de lanzallamas. Los agentes incluso fueron agredidos con bolas de excrementos y cal viva.

Una vez en Ceuta, los migrantes continuaron con la violencia lanzando piedras a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Una escena insólita que se saldó con decenas de guardias civiles y migrantes trasladados al Hospital Universitario.

La entrada masiva desbordó el Centro de Estancia Temporal. En total 1.200 migrantes se concentraron en unas instalaciones con capacidad para 512 personas. Esa masificación obligó al Ejército a habilitar un campamento anexo al CETI, en los terrenos de la Hípica, para aliviar el Centro.

Mientras todo esto sucedía el Ministerio del Interior admite que se han producido devoluciones en caliente en cumplimiento de la legislación vigente. Unas devoluciones que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su discurso de investidura prometió quitar. En esos momentos nadie presagiaba que a las pocas semanas esas devoluciones se volverían a repetir en mayor medida.

El 22 de agosto: mismo lugar, misma situación. 116 migrantes conseguían franquear la valla fronteriza en el tramo que discurre por la zona de Finca Berrocal. Los migrantes aprovecharon la jornada festiva que vivía Ceuta y Marruecos con motivo de la Pascua del Sacrificio.

La entrada de nuevo se caracterizó por su violencia. Los migrantes atacaron a los agentes con cal viva, ácido y excrementos. Una decena de guardias civiles tuvieron que ser atendidos en el Hospital con quemaduras sobre todo en el rostro.

El CETI no se había recuperado de la anterior entrada cuando se produjo esta. En menos de 48 horas, el Centro realizó dos salidas de 100 migrantes a la Península.

Al día siguiente, el Gobierno de España recurrió al acuerdo sobre circulación y readmisión de extranjeros suscrito con Marruecos en 1992 para ordenar la devolución de los 116 migrantes que entraron.

El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y la delegada del Gobierno, Salvadora Mateos, coincidieron al afirmar que no iban a permitir más entradas violentas.

Desde entonces, hace ya un año, no se ha producido ninguna entrada masiva de migrantes.

Estado actual del CETI y retirada de las concertinas

Actualmente, el CETI presenta datos históricos. Sus instalaciones están por debajo de su capacidad máxima. El Centro alberga alrededor de 400 migrantes. Este descenso ha provocado que se paralicen las salidas de subsaharianos a centros de la Península. Un hecho que ha despertado el malestar entre los residentes, que ven cómo llevan más de seis meses en la ciudad y, de momento, no van a ser trasladados. Por no hablar de los argelinos.

La principal razón de que no se hayan producido más entradas masivas en todo este tiempo hay que buscarla en Marruecos. El país vecino ha evitado todos los intentos que se han producido.

España también ha tomado medidas para evitar la entrada de migrantes como el anuncio de la retirada de las concertinas o reformas en la frontera para hacerla más segura. 

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció a primero de año la intención de quitar las cuchillas que coronan las vallas y sustituirlas por otros elementos “menos cruentos” que garanticen "igual o más seguridad" en la frontera. 

Posteriormente, el ministro concretó que solo se retirarían las concertinas de "las zonas más vulnerables", es decir, las que han sido objeto de mayores intentos de salto. La alternativa sería elevar un 30% la altura de la valla precisamente en esos puntos más sensibles a los saltos hasta situarla en los 10 metros, al tiempo que se coronaría con elementos que dificulten el salto pero sin ser "lesivos”.

De momento, los estudios prosiguen y las concertinas no se han retirado.

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