Inmigración

El problema se duplica en un año

El Ministerio del Interior cifra en 634 los menas acogidos en Ceuta

Un grupo de menores se encarama a una de las vallas del puerto (C.A./ARCHIVO)
photo_cameraUn grupo de menores se encarama a una de las vallas del puerto (C.A./ARCHIVO)

Esta problemática se da en todo el país donde el número de menores se ha duplicado en tan sólo un año. 

El Ministerio del Interior ha proporcionado el número de menores extranjeros no acompañados (Menas) que ha repartidos por todo el país. En el caso de Ceuta la cifra es de 634 menores. El propio presidente de la Ciudad, Juan Vivas, aseguró que la cifra se había multiplicado en muy poco tiempo y que los centros de acogida se encontraban saturados al 400%. 

A nivel nacional los número se duplican en tan solo dos años pasado de 6.414 en 2017 a los 12.303 que hay actualmente

Según publica el ABC, "el fenómeno crece y, si bien las cifras pudieran no parecer desorbitadas en un país que supera los 46,7 millones de habitantes, sí lo es la desequilibrada distribución entre regiones de estos menores, a los que a menudo acompaña un perfil de conflictividad que hace particularmente compleja su inserción, factor que por otro lado incrementa el riesgo de que ellos mismos acaben siendo víctimas de la explotación, los abusos o la trata. Por no hablar del peligro de muerte que corren en una práctica tan extendida como la de tratar de subir al ferry que une Ceuta con Algeciras".

El reportaje de ABC hace referencia a la manera de entrar de estos menores, bien empujados por sus familias o de manera voluntaria. "Marroquíes en hasta un 75% de los casos, muchos son empujados por sus padres para que encuentren en España un presente y un futuro mejor, lo que lleva a las familias incluso a hacer el esfuerzo de pagar los viajes organizados por mafias que ayudan a los menores a cruzar el Mediterráneo en patera y a realizar diversos desplazamientos dentro de nuestro país hasta encontrar acomodo. Otros menas pertenecientes a entornos desestructurados simplemente parten de forma voluntaria".

El periódico se centra en el caso concreto de Ceuta y Melilla. "No es extraño que se dediquen a salir de España con frecuencia para ir periódicamente a visitar a los suyos, tras lo que regresan mezclándose entre las gentes que a diario atraviesan los pasos fronterizos de ambas Ciudades Autónomas por tierra o también a nado. Prolongando esta forma de vida, si llegan a conseguir la residencia española, más tarde podrán ayudar a otros por medio de la reagrupación". 

Pero un elemento clave en la decisión de venir a España es saber que nadie les va a devolver a su casa. Rabatse resiste sistemáticamente a su repatriación, a pesar del acuerdo alcanzado en 2007 y publicado en el BOE en 2013 que compromete a los dos países a «favorecer el retorno asistido de los menores al seno de sus familias o a la institución de tutela del país de origen». A título de curiosidad, el documento también deja claro que España pagará ese regreso incluido el viaje, amén de «cofinanciar» acciones de desarrollo para prevenir ese tipo de éxodo.

Ya en su reunión en Madrid en octubre de 2018 con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, el ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska, dejó claro el interés de España por aplicar este convenio, lo que se tradujo en la llegada en abril de una delegación marroquí que participó junto a la Fiscalía española en entrevistas a 23 niños propuestos para su devolución por el gobierno de la Comunidad de Madrid.

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