Inmigración

"Los golpeaban con palos y con las culatas de sus fusiles"

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photo_camera Beliones, desde la valla de Benzú, en una imagen de archivo/ANTONIO SEMPERE

Momo, un maliense de 25 años, es uno de las decenas de migrantes que esta pasada madrugada han intentado acceder a Ceuta a través de la valla de Benzú desde Beliones. El joven denuncia a Ceuta Actualidad la violencia con la que se han empleado los militares marroquíes.

“Era de madrugada cuando nos adentramos en el bosque cercano a la valla de la playa de España”. Éstas son las palabras que elige Momo, un joven maliense de 25 años, para narrar las horas de inquietud y temor que ha vivido esta pasada madrugada cuando, junto a decenas de compañeros, ha intentado saltar la valla de Benzú.

“Mi grupo era de 25, todos hombres, pero había muchos chicos en los alrededores –continúa Momo- Yo pude ver unos 150 en la ladera de la montaña pero por detrás otro grupo numeroso nos seguía”

El joven cuenta que los miembros de su grupo se parapetaron en un lugar desde el cual era visible el tramo de valla que separa Beliones de Benzú. “No había mucha vigilancia en eso momento”, explica.

De improviso, tras ello, varios inmigrantes irrumpieron a toda velocidad en dirección a la valla. El grupo de Momo imitó a quienes ya avanzaban hacia la carrera. Segundos más tarde comenzaron a oír detonaciones y, ante ellos, apareció un gran número de militares armados con palos y acompañados por perros.

“Nos subimos a unas piedras para resguardarnos, pero los perros nos descubrieron –recuerda el joven- Yo logré correr en sentido contrario, pero los demás se quedaron paralizados”. Momo evoca la reacción de los soldados y el espanto que su presencia provocó entre sus compañeros: “Los golpeaban con los palos y las culatas de sus fusiles y los obligaron ponerse boca abajo al suelo; yo seguí hacia arriba y me escondí”.

Uno de los amigos de Momo no consiguió escapar de la redada de los militares. “Vi a mi amigo ayudado por dos compañeros, malherido, con una pierna rota y muchas contusiones, y allí no había nadie para atendernos”.

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