Muere otro inmigrante al intentar cruzar a nado a Ceuta: ya son 45 las personas fallecidas este año
La tragedia migratoria vuelve a golpear a Ceuta. Un nuevo inmigrante ha fallecido al intentar alcanzar la ciudad a nado, elevando a 45 el número de personas muertas en lo que va de año en el intento de cruzar la frontera por mar
La Guardia Civil ha confirmado a este medio el hallazgo, en la tarde de ayer, del cuerpo sin vida de un inmigrante en la Playa de Calamocarro. El cadáver presentaba síntomas evidentes de descomposición, lo que apunta a que el fallecimiento se habría producido horas antes de ser localizado.
Según las primeras informaciones, se trata de una persona de edad media, que vestía traje de neopreno, un elemento habitual entre quienes intentan alcanzar la ciudad bordeando la costa o cruzando a nado desde Marruecos. Todo indica que el migrante trataba de culminar su travesía hacia Ceuta, pero no logró completar el recorrido y perdió la vida en el intento.
Con esta nueva muerte, ascienden ya a 45 las personas fallecidas en 2025 mientras trataban de llegar a Ceuta por vía marítima, una cifra que vuelve a poner de relieve la dureza de la frontera sur y el elevado riesgo que asumen quienes se lanzan al mar empujados por la desesperación.
El suceso se produce en un contexto de persistente presión migratoria, especialmente en episodios de mar aparentemente calmada, cuando muchos migrantes deciden arriesgarse a cruzar utilizando neoprenos, cámaras de aire u otros medios precarios. En numerosos casos, las corrientes, el cansancio o las bajas temperaturas acaban convirtiendo el intento en una tragedia.
La Guardia Civil mantiene activados los protocolos habituales y continúa con las diligencias correspondientes, mientras la ciudad suma una nueva víctima a una lista que no deja de crecer y que vuelve a interpelar a las instituciones sobre la dimensión humana del fenómeno migratorio.
Cada nuevo fallecimiento en el mar refuerza una realidad que se repite con crudeza en Ceuta: la frontera no solo separa territorios, también sigue siendo escenario de muertes silenciosas que marcan el día a día de la ciudad.