Inmigración

El mar ha devuelto a las costas ceutíes en año y medio más de una decena de cadáveres

Muertes anónimas, muertes sin duelo

La Guardia Civil recupera el cadáver de un migrante en la playa de Benzú (C.A./ARCHIVO)
photo_cameraLa Guardia Civil recupera el cadáver de un migrante en la playa de Benzú (C.A./ARCHIVO)

El mar devuelve, de tiempo en tiempo, el cadáver de algún infortunado joven a la costa de Ceuta. Lo hizo el 2 de agosto cerca de la Potabilizadora. Y el 23 de junio en la playa de El Tarajal. Y el 26 de marzo, de nuevo, en la misma playa. Y el 3 de marzo en la Bahía Norte.

Los diputados de la Asamblea dieron comienzo al pleno del pasado 31 de julio con un minuto de silencio. La institución expresaba así su indignación por el asesinato en Cantabria de una mujer a manos de su pareja.

El silencio de los parlamentarios ceutíes era la manifestación de una conciencia: la de la insoportabilidad de un nuevo tipo de terrorismo que tiene a la mujer como víctima.

Esta arraigada convicción, la que considera inadmisibles los crímenes de género, es la que sería deseable para las víctimas de otra tragedia contemporánea. Ni aquel día ni el anterior, en el que también se celebró una sesión plenaria de la Asamblea, alguien guardó un minuto de silencio por la muerte del migrante cuyo cadáver apareció una semana atrás en la playa de El Tarajal.

La muerte de los extranjeros que tratan de alcanzar la costa española en frágiles pateras no despierta ni la indignación ni el escándalo de una sociedad habituada a convivir con el fenómeno de la inmigración. Sin embargo, el drama humano es incontestable.

Según el estudio “Vida en la necrofrontera”, presentado el pasado junio por la oenegé “Caminando fronteras”, a lo largo de 2018 y durante el primer trimestre de este año han fallecido en el Estrecho 1.022 personas. Solo 206 cadáveres han sido recuperados. Uno de cada cuatro cuerpos continúa sin aparecer.

El mar devuelve, de tiempo en tiempo, el cadáver de algún infortunado joven a la costa de Ceuta. Lo hizo el 2 de agosto cerca de la Potabilizadora. Y el 23 de junio en la playa de El Tarajal. Y el 26 de marzo, de nuevo, en la misma playa. Y el 3 de marzo en la Bahía Norte.

Según los datos aportados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), del 1 de enero al 20 de diciembre de 2018 murieron en la ruta del Mediterráneo Occidental 769 personas. Una decena de estos cadáveres llegaron a la costa ceutí, bien empujados por el mar, bien a bordo de una de las embarcaciones de Salvamento Marítimo. Ninguno de ellos mereció una declaración institucional, un minuto de silencio ante las puertas del Ayuntamiento o una manifestación pública de del Gobierno de la Ciudad o de la representación del Estado en Ceuta.

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